Un comentario publicado por el portugués Observador cuestiona la idea de que el Reino Unido deba disculparse oficialmente por su participación en la trata transatlántica de esclavos. El autor también critica una propuesta atribuida al primer ministro británico, Andy Burnham, para apoyar la ampliación de los plazos de reembolso y la reducción de los tipos de interés de las deudas nacionales de países de la Commonwealth de regiones afectadas por la trata.

Según el argumento atribuido a Burnham, el Reino Unido debería reconocer su «compleja historia» para ayudar a proteger la Commonwealth. El comentario señala que, pese a la disculpa propuesta, Gran Bretaña seguiría oponiéndose a las reclamaciones de reparaciones. Su autor rechaza ambas medidas y sostiene que el alivio de la deuda no abordaría las causas de las dificultades económicas de los países afectados.

El artículo sostiene que la esclavitud y la trata de esclavos existieron durante siglos y atribuye a los países occidentales el liderazgo del movimiento abolicionista. Cita la intervención británica de 1851 en Lagos, en la actual Nigeria, como ejemplo de resistencia al fin de la trata. El autor también cuestiona que los efectos históricos de la esclavitud, por sí solos, expliquen las diferencias de prosperidad: compara Jamaica con el sur de Estados Unidos y señala la pobreza y la emigración de Portugal durante gran parte de los siglos XIX y XX.

El autor también sostiene que las disculpas podrían alimentar disputas sobre la forma en que se enseña y conmemora la historia, y dar lugar a demandas de políticas como las cuotas. El artículo califica esos posibles resultados de divisivos y afirma que las concesiones en materia de deuda podrían animar a los gobiernos a depender de alivios recurrentes en lugar de impulsar cambios para abordar los problemas de fondo.

También cuestiona que Burnham tenga legitimidad política para tomar esa decisión y argumenta que el público británico no lo eligió directamente para el cargo que ocupa actualmente. El autor predice que una disculpa podría tener consecuencias políticas para Burnham y el Partido Laborista, aumentar la polarización y suscitar en Gran Bretaña preguntas sobre el valor de la Commonwealth. El comentario concluye que una disculpa oficial sería un grave error.

Fuentes: Observador.