Édouard Philippe, candidato de Horizons a las elecciones presidenciales de 2027 y alcalde de El Havre, aprovechó el informativo de las 20:00 de TF1 del domingo para rechazar la propuesta de Gabriel Attal de una 'gran primaria de los demócratas'. El llamamiento de su rival de Renaissance se produjo cuatro días antes, y Attal buscaba evitar una segunda vuelta entre LFI y RN que auguran las encuestas. Philippe calificó la idea de 'primaria de la división y la confusión' y pronosticó que no se llevaría a cabo. Según él, pretendía reunir a personas que no están de acuerdo y que han dicho repetidamente que no quieren trabajar unas con otras.
El rechazo se produjo pese al creciente apoyo a una primaria entre figuras como el exprimer ministro Michel Barnier, la ministra de Igualdad de Género, Aurore Bergé, y la presidenta de Île-de-France, Valérie Pécresse. Philippe se mantuvo inflexible. Consideró que los aspirantes de la derecha y del centro son 'todos legítimos' y afirmó que era necesario que pudieran exponer lo que proponen sobre los temas que importan a los franceses. Pero sostuvo que la selección no debía producirse antes de comienzos de año. 'En febrero, cada uno asumirá sus responsabilidades; yo estoy acostumbrado a asumir las mías', dijo, pareciendo sugerir que quienes estuvieran peor situados tendrían entonces que retirarse.
Su negativa no está exenta de riesgos, porque ya no está en una posición de fuerza. Había estado por delante de sus rivales del bloque central, pero lleva varias semanas cayendo en intención de voto. Según el informe, la causa parece ser la respuesta del Gobierno a la crisis de los liceos y el impacto que dejó la violencia del 17 de octubre. Ahora está relegado por detrás de Jean-Luc Mélenchon, casi empatado con Raphaël Glucksmann y muy por detrás de Marine Le Pen en casi todas las configuraciones probadas por los institutos de encuestas.
Con las candidaturas actualmente dispersas entre Philippe, Attal, Bruno Retailleau y David Lisnard, existe el temor a una eliminación general de la derecha y el centro en la primera vuelta, lo que los reduciría a desempeñar el papel de árbitros en la segunda.
Fuentes: Le Figaro.