Marco Bucci, alcalde de Génova, ha emitido una respuesta enérgica a las investigaciones en curso sobre operaciones portuarias y presunta corrupción. En una reciente entrevista, Bucci caracterizó la situación actual como un 'juego de masacre' que se niega a aceptar, declarando su necesidad inmediata de claridad respecto a su propia posición y su disposición a hablar directamente con los fiscales.

El alcalde abordó específicamente graves acusaciones que sugieren que utilizó fondos del decreto de Génova, destinados a la reconstrucción del puente Morandi, para otorgar favores a Aldo Spinelli. Bucci calificó esta afirmación como una 'falsedad' que le duele profundamente, aclarando que el dinero en cuestión pertenece a la Autoridad Portuaria y no tiene relación con el proyecto del puente. Explicó que la expansión del área de Calata Concenter forma parte de un Plan Maestro más amplio para el puerto, diseñado para utilizar material de excavación de un túnel subportuario para crear nuevo espacio de trabajo sin los altos costos de disposición externa.

Bucci enfatizó que la asignación de estas áreas portuarias es competencia exclusiva de la Autoridad Portuaria, no de la oficina del alcalde. Señaló que, si bien Spinelli podría teóricamente solicitar estas zonas, no hay garantía de que se le asignen, a pesar de sus tenencias existentes en el área circundante. El alcalde argumentó que la ciudad y el puerto anteriormente avanzaban según un plan preciso que muchos ahora pretenden olvidar.

Respecto a las conversaciones interceptadas, Bucci aclaró que una frase específica atribuida a él sobre operadores fue en realidad pronunciada por el ex presidente regional Giovanni Toti, tal como confirmó una orden judicial. También abordó sus propias declaraciones sobre 'cerdos', explicando que la metáfora se refería a las disputas caóticas que surgen cada vez que se hacen disponibles nuevas áreas portuarias, un concepto previamente articulado por Claudio Burlando.

El alcalde expresó una profunda implicación emocional en la investigación, señalando que esta concierne a personas con las que trabajaba diariamente. Declaró que se siente traicionado, particularmente respecto a Paolo Emilio Signorini, a quien Bucci apoyó para un cargo de liderazgo en Iren. Si bien mantiene la esperanza de trabajar nuevamente con Giovanni Toti, Bucci admitió que si ciertos comportamientos se demuestran verdaderos, representa un problema personal y sistémico significativo.

A pesar de la turbulencia, Bucci reafirmó su compromiso con Génova, declarando que no se presentará a la presidencia regional ya que ha hecho una promesa a la ciudad. Destacó la tarea crítica de implementar 7 mil millones de euros en fondos del PNRR para Génova. Sin embargo, advirtió que si la situación no se resuelve rápidamente, podría considerar dimitir, haciendo eco del sentimiento del ex presidente Oscar Luigi Scalfaro sobre la negativa a participar en un 'juego de masacre'. Bucci concluyó instando a la ciudad a superar las reconstrucciones escandalosas y centrarse en la oportunidad única de transformar la región.

Fuentes: Corriere della Sera.