“Beds Are Burning”, de Midnight Oil; “Treaty”, de Yothu Yindi; e “I Am Woman”, de Helen Reddy, están entre las primeras 10 canciones incorporadas al Cancionero Nacional de Australia, un archivo digital que celebra la música que ha contribuido a forjar la identidad cultural del país.
El Archivo Nacional de Cine y Sonido (NFSA) y la organización de derechos musicales APRA AMCOS pusieron en marcha el proyecto el miércoles por la noche en Canberra. Un panel de 11 expertos en música seleccionó las canciones inaugurales; Meagan Loader, directora de curaduría del NFSA, describió el proceso de evaluación como una «conversación muy rigurosa».
La selección abarca más de un siglo: desde “Waltzing Matilda”, escrita por Banjo Paterson en 1895 y representada por una grabación de 1927, hasta “My People”, de The Presets. También incluye “Friday on My Mind”, de The Easybeats; “Down City Streets”, de Ruby Hunter; “My Island Home”, de Neil Murray; “Earth Cry”, de Peter Sculthorpe; y la música de The Necks para la película “The Boys”.
El panel reconoció “Treaty” como una canción de protesta emblemática. Escrita en 1990 por integrantes de Yothu Yindi junto con Paul Kelly, se ha escuchado en encuentros que van desde protestas hasta pistas de baile. Kelly dijo que la canción surgió de las contribuciones de muchas personas y describió la creación de tratados en todo el país como un trabajo en curso que involucra «muchas manos».
Otras canciones fueron reconocidas por su capacidad narrativa y su resonancia cultural. “Down City Streets”, de Hunter, aborda el desplazamiento y las Generaciones Robadas, mientras que “I Am Woman” fue distinguida como un himno feminista. Según el relato del artículo, “My People”, publicada en 2008, fue descrita por el panel como una canción de protesta sobre el trato que reciben las personas solicitantes de asilo.
El archivo crecerá cada año, con un nuevo panel que elegirá otras 10 canciones. Para ser elegibles, las obras deben haber sido escritas o coescritas por un miembro australiano de APRA, tener al menos 10 años de antigüedad y haber tenido un impacto cultural demostrable.
Fuentes: The Guardian World.