Tokio Hotel llevó su estética rock 'n' roll característica y a su vocalista Bill Kaulitz, descrito como la estrella pop más escenificada de Alemania, al Barclays Arena en Hamburgo. El concierto presentó una serie de cambios de vestuario elaborados para Kaulitz, quien apareció como un solista extrovertido de Moulin Rouge con un corsé con ribetes rosas, un sexy faraón adornado con oro y negro, un Jesús metálico con halo y un husar de aguas profundas en camuflaje verde neón. A lo largo de estas transformaciones, el cantante sostuvo consistentemente un micrófono del color correspondiente.
La actuación se caracterizó como un musical no escrito completo con visuales dramáticos. Sin embargo, a pesar de que el recinto estaba agotado y del alto nivel de producción teatral, las nuevas canciones de la banda no lograron realmente resonar ni encender al público durante el espectáculo.
Fuentes: Süddeutsche Zeitung.