Los activistas ambientales brasileños expresaron alivio tras la inesperada reelección de Luiz Inacio Lula da Silva para un cuarto mandato como presidente. El Observatorio del Clima, una federación que representa a más de 130 organizaciones ambientales en Brasil, describió el resultado como una tragedia evitada después de que Lula derrotara a su rival de extrema derecha, Flavio Bolsonaro, del Partido Liberal.
Durante la campaña, Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, se había comprometido a eliminar las restricciones ambientales. Su plataforma incluía negarse a reconocer nuevos territorios indígenas y debilitar a las agencias de control ambiental. Bolsonaro lideró la primera ronda de votaciones el 4 de octubre con el 47% de los votos, un periodo que coincidió con un aumento en los incendios amazónicos y nuevas amenazas contra el pueblo indígena Apyterewa en el estado de Pará, según Folha de Sao Paulo.
En contraste, Lula ingresó a este cuarto mandato con un sólido historial en la conservación de la naturaleza. Durante su tercer mandato, el exlíder sindical logró una reducción del 71% en la deforestación anual en la Amazonía. Los datos satelitales del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales indican que la deforestación disminuyó de 11.594 kilómetros cuadrados a 3.335 kilómetros cuadrados anuales entre 2022 y 2026, marcando el nivel más bajo registrado desde que comenzó el monitoreo en 1988.
Sin embargo, la capacidad de Lula para continuar estos esfuerzos enfrenta obstáculos significativos. Para su nuevo mandato, debe navegar un panorama legislativo donde los legisladores de extrema derecha, que están mayormente alineados con los intereses del agronegocio, mantienen una presencia fortalecida tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado.
Fuentes: Le Monde International.