A finales de 2024, decenas de miles de georgianos proeuropeos salieron a las calles para protestar contra la controvertida ley de agentes extranjeros y los resultados disputados de las elecciones legislativas ganadas por el partido gobernante Sueño Georgiano. Solo semanas después de estos eventos, las autoridades anunciaron la suspensión del proceso de adhesión del país a la Unión Europea. Aunque las manifestaciones se han vuelto más modestas en escala, continúan diariamente en Tiflis a pesar de la represión gubernamental.
Durante dos años, la aspiración de la población por la integración europea ha chocado con un gobierno acusado de complicidad con Rusia. Mientras la sociedad civil y los grupos de oposición enfrentan una ola de represión, las autoridades justifican su postura citando el peligro de una guerra similar a la invasión de Ucrania, argumentando que mantener buenas relaciones con Moscú es esencial para la seguridad nacional. Sin embargo, muchos ciudadanos denuncian esta ideología pro-rusa, señalando que el 20% del territorio georgiano sigue ocupado por soldados rusos que entran frecuentemente en áreas controladas por Tiflis.
La organización Deoccupy Georgia ha destacado estas violaciones territoriales, con voluntarios patrullando la línea de demarcación para documentar la situación. Gagi Makharadze, miembro del grupo, critica la falta de voluntad política de las autoridades georgianas para poner fin a estas incursiones. La suspensión del proceso de adhesión a la UE, anunciada oficialmente el 28 de noviembre de 2024 y efectivamente detenida desde junio de 2024, ha despertado la ira entre una población donde más del 70% desea la membresía en el bloque.
Las protestas persisten en la capital, lideradas por figuras como Gota Chanturia. Tras enfrentar represión financiera, Chanturia ahora busca establecer su propio partido de oposición para desafiar a Sueño Georgiano en las urnas. También aumenta la presión sobre la sociedad civil debido a las restricciones sobre la financiación extranjera. La ley sobre transparencia de la influencia extranjera, adoptada en mayo de 2024, obstaculiza el acceso a fondos internacionales, con muchos considerando estas medidas como antidemocráticas y perjudiciales para sus actividades.
En el norte de Georgia, Mariam Topchishvili, cofundadora del espacio cultural independiente Art House Gori, enfrenta amenazas de cierre y presión durante eventos. A medida que se extiende la desilusión entre algunos georgianos, la movilización continua sigue siendo una de las pocas formas de resistir y preservar la esperanza de un futuro europeo.
Fuentes: France 24 Français.