Las urnas se han abierto en todo Estados Unidos para las elecciones intermedias de 2026, marcando un día decisivo para el presidente Donald Trump y la nación. Estas elecciones determinarán la composición del Congreso por el resto del mandato de Trump, con los demócratas esperando recuperar el poder en Washington mientras los republicanos enfrentan desafíos significativos.

El clima político es particularmente desfavorable para la administración saliente. Las encuestas recientes indican que el 60% de los estadounidenses desaprobó el desempeño de Trump, una cifra exacerbada por el estancamiento estratégico en la guerra en Irán y el consiguiente aumento de los precios de los combustibles. Una encuesta de Reuters/Ipsos revela que casi la mitad de los votantes registrados citan el costo de vida como su principal preocupación, superando problemas como las normas democráticas y la inmigración. Además, el 43% de los encuestados considera su voto como un signo de oposición al presidente, un nivel de disidencia no visto en tres décadas.

A pesar de estos vientos en contra, el presidente Trump ha hecho campaña activamente, prometiendo cheques de $5,000 a los partidarios republicanos y defendiendo su registro al afirmar que ha cumplido más promesas de las que ha roto. Sin embargo, su reciente discurso en Washington fue criticado por el líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, como patético y desconectado de la realidad. Históricamente, el partido que ocupa la Casa Blanca pierde terreno durante las elecciones intermedias, y los demócratas anticipan una 'ola azul' o incluso un 'tsunami' que podría cambiar el control de ambas cámaras del Congreso.

Las apuestas son altas para el control del poder legislativo. Una mayoría demócrata en la Cámara otorgaría mayor influencia sobre el presupuesto federal y la capacidad de lanzar investigaciones del Congreso sobre alegaciones de corrupción contra Trump y sus asociados. Mientras tanto, un Senado controlado por los demócratas podría bloquear las nominaciones presidenciales, incluidas posibles vacantes en la Corte Suprema. Las encuestas sugieren que los demócratas tienen ventaja para ganar escaños en estados tradicionalmente republicanos que van desde Maine y Alaska hasta Texas, Ohio y Kansas.

Las tensiones también han estallado entre la administración federal y las autoridades estatales. El gobernador de California, Gavin Newsom, emitió una severa advertencia en redes sociales contra cualquier interferencia con el proceso electoral o manipulación de papeletas. Abordó específicamente el intento de la administración Trump de aislar más de 20,000 boletas en California basándose en supuestas dudas sobre la nacionalidad de los votantes, declarando que ningún indulto presidencial protegería a quienes interfieran con las elecciones.

La participación electoral ha alcanzado niveles históricos para unas elecciones intermedias, con casi 58 millones de estadounidenses depositando sus votos anticipados. Las urnas comenzaron a abrirse a las 6:00 AM hora local en muchos estados de la costa este, preparando el escenario para lo que los analistas describen como un referéndum de facto sobre la presidencia de Donald Trump.

Fuentes: Le Figaro.