España propondrá la creación de una alianza iberoamericana de inteligencia artificial en el primer Foro Digital Iberoamericano, que se celebrará en Madrid antes de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la región, los días 4 y 5 de noviembre. El encuentro reunirá a 22 ministros y organismos responsables de la transformación digital para definir políticas comunes sobre IA en español, portugués y otras lenguas habladas en la región.

La iniciativa busca establecer un marco tecnológico compartido entre países con vínculos lingüísticos y culturales comunes. Entre sus objetivos figuran el intercambio de conocimientos especializados e infraestructura, la protección de la soberanía lingüística y el logro de la escala de mercado necesaria para desarrollar alternativas a las mayores plataformas estadounidenses. Para España, el proyecto forma parte de su Plan AI 360, que pretende situar al país como puente entre Europa e Iberoamérica en cuestiones regulatorias y éticas.

España pedirá a los ministros participantes que firmen la Declaración de Madrid. Está previsto que el documento se presente al día siguiente para su ratificación por los jefes de Estado y de Gobierno que asistirán a la cumbre en la capital española.

La cooperación propuesta se organiza en torno a tres áreas principales. La primera es el desarrollo de modelos de IA basados en lenguas compartidas, inicialmente el español y el portugués, con la incorporación gradual de las lenguas cooficiales, indígenas y otras lenguas nativas de los 22 países. El objetivo declarado es garantizar que estos sistemas reflejen la diversidad cultural de la región.

La segunda área consiste en crear un espacio iberoamericano compartido de datos. Según la propuesta, la información aportada por los Estados participantes se gestionaría mediante estándares abiertos e interoperables para permitir intercambios seguros de datos públicos, preservando al mismo tiempo la legislación, el control y la soberanía de cada país sobre su información.

La tercera se centra en la computación de alto rendimiento. El plan plantea una mayor cooperación regional y un acceso más equitativo a la infraestructura informática estratégica para proyectos de interés público con un impacto social significativo. La propuesta sigue la cooperación existente entre España y México en materia de infraestructura similar, junto con el superordenador que ya se está desarrollando en el Barcelona Supercomputing Center.

La iniciativa se basa en la Carta Iberoamericana de Principios y Derechos en los Entornos Digitales, aprobada en la Cumbre de Santo Domingo de 2023. Esa carta estableció un compromiso compartido con la protección de los derechos de las personas en internet y con garantizar que los beneficios de la digitalización lleguen a la sociedad en su conjunto. Su aplicación ha dado lugar a cooperación en materia de protección de datos personales, derechos de los consumidores y servicios públicos digitales más accesibles y seguros.

Los avances en el nuevo plan se aceleraron durante 2026. En una reunión celebrada en Madrid en febrero, en la que participaron representantes de 18 países, los asistentes acordaron impulsar la cooperación en materia de datos, modelos lingüísticos, supercomputación y formación. En mayo, representantes de 19 países debatieron a distancia las propuestas iniciales y acordaron crear un grupo de trabajo de ocho países para definir las prioridades y preparar los siguientes pasos.

Desde entonces, España y la Secretaría General Iberoamericana han celebrado reuniones plenarias adicionales y conversaciones bilaterales con casi todos los países de la región. El Gobierno afirma que estos contactos han ayudado a incorporar distintas prioridades y acercar posiciones. También se ha buscado apoyo político mediante reuniones de alto nivel, incluida la visita de septiembre a México del ministro de Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López.

El Gobierno español considera la alianza uno de los proyectos principales del Plan AI 360, su hoja de ruta para los próximos doce meses. La estrategia pretende combinar la experiencia regulatoria y ética de España con los recursos de los socios iberoamericanos para desarrollar capacidades compartidas de IA en la región.

Fuentes: La Vanguardia.