Una sucesión constante de políticos, funcionarios públicos y empresarios visitó el yate Leila, amarrado en Marina Fiera, en Génova, según imágenes obtenidas por la Guardia di Finanza italiana. La embarcación pertenece al empresario Aldo Spinelli, quien le puso el nombre de su difunta esposa.

Las grabaciones, según se informa, captan reuniones en las que participaron el gobernador de Liguria, Giovanni Toti, y su predecesor, Claudio Burlando, quien no está siendo investigado en este caso. También muestran al alcalde de Génova, Marco Bucci, a bordo del yate. El informe dice que se oyó a Bucci hablar por teléfono con Spinelli y Toti.

Toti y Spinelli quedaron bajo arresto domiciliario el martes, en relación con acusaciones de corrupción y otros delitos. Los investigadores están examinando las donaciones que Spinelli hizo en los últimos años a comités vinculados a Toti, las cuales los fiscales interpretan como sobornos.

Según el informe, Spinelli solía recibir a sus invitados para almorzar y dejaba sus dos teléfonos móviles fuera del yate para evitar que se interceptaran las conversaciones confidenciales en cubierta. Una fotografía incluida en la solicitud de medidas cautelares de los fiscales muestra esos teléfonos junto a uno perteneciente al hijo de Spinelli y otro de Paolo Signorini, entonces presidente de la Autoridad Portuaria de Génova. Signorini está en prisión y se le acusa de haber recibido de Spinelli promesas o regalos por valor de 400.000 €.

La imagen está fechada el 1 de diciembre de 2021, cuando se fotografió a Toti subiendo a bordo a la 1:35 p. m. La visita tuvo lugar la víspera de la aprobación de una prórroga de 30 años de la concesión de la terminal Rinfuse, una decisión que afectaba a la empresa de Spinelli. El informe dice que Spinelli hizo una nueva contribución a Toti solo después de que la autoridad portuaria, dirigida por Signorini, aprobara la medida.

Según se informa, Signorini también almorzó a bordo con Spinelli, su hijo y Toti. Dos fotografías posteriores muestran a Signorini en el muelle, preparándose para irse con Toti, mientras un automóvil con un conductor del gobierno regional esperaba al gobernador. Las conversaciones a bordo se grabaron mediante un programa de vigilancia instalado por la Guardia di Finanza en los teléfonos de personas investigadas y quedaron transcritas en los documentos del caso.

Fuentes: Corriere della Sera.