El potencial de la inteligencia artificial para reducir las barreras en el desarrollo de armas biológicas se ha convertido en un tema de investigación urgente. La investigadora de la paz Dunja Sabra puso recientemente a prueba esta hipótesis interactuando con destacados modelos de IA, incluidos ChatGPT, Claude y DeepSeek.
La investigación de Sabra tuvo como objetivo determinar si estas herramientas generativas podrían ser mal utilizadas para ayudar en la fabricación o el diseño de agentes biológicos. El experimento buscó revelar si los protocolos de seguridad actuales dentro de estos sistemas son suficientes para prevenir tales aplicaciones peligrosas.
Los hallazgos de esta prueba destacan el debate en curso sobre la naturaleza de doble uso de las tecnologías avanzadas de IA. A medida que estos modelos se vuelven más sofisticados, el riesgo de que puedan proporcionar inadvertidamente instrucciones o conocimientos para fines dañinos sigue siendo una preocupación crítica tanto para los expertos en seguridad como para los investigadores.
Fuentes: Der Spiegel.