Dennis J. está siendo juzgado por las acusaciones de que él y otras personas torturaron durante meses a una mujer en su casa de Soest. Durante la vista celebrada el lunes, hizo una confesión parcial, pero no aceptó toda la responsabilidad por lo ocurrido.

Sus declaraciones estuvieron marcadas por expresiones de autocompasión. En lugar de centrarse únicamente en los presuntos abusos, Dennis J. habló como si él mismo hubiera sido víctima. Su relato contrastó con el de un coacusado, que presentó los hechos de otra manera.

La apariencia del acusado también llamó la atención por la camiseta que llevaba, con el lema «Don’t worry get Curry». No quedó claro si la elección pretendía transmitir algún mensaje.

Fuentes: Süddeutsche Zeitung.