El uso de inteligencia artificial en la escritura no siempre se reduce a la sencilla pregunta de si un texto fue escrito por una persona o por una máquina. Las herramientas de IA pueden ayudar en distintas etapas, incluida la investigación y la elaboración de un primer borrador, mientras que el autor humano aporta las ideas y dirige el proceso.

El escritor describe cómo utiliza chats de IA para verificar información y convertir razonamientos expresados oralmente en prosa o en un esquema. En el caso de temas más complejos, el trabajo también puede incluir notas manuscritas, investigaciones en línea y enlaces guardados. En esos casos, sostiene el artículo, el resultado se describe mejor como una creación híbrida o asistida, aunque la IA haya participado.

El artículo también señala un cambio en el debate público. Contrasta la preocupación reciente por si las personas pueden controlar los sistemas de IA que se están desarrollando con las reacciones al accidente de Urda, cuando algunos comentaristas expresaron alarma ante la posibilidad de que, en un momento crítico, las decisiones dependieran de una persona tras el fallo de sistemas automatizados. Ese cambio, sugiere, pone de relieve las preguntas que persisten sobre la responsabilidad humana y la convivencia con las máquinas.

Fuentes: La Vanguardia.