El centro de Barcelona permaneció tranquilo el sábado 31 de octubre, después de que la policía pusiera en marcha un amplio operativo para disuadir de que se repitieran los saqueos y los disturbios ocurridos una semana antes. No hubo concentraciones importantes y la presencia policial permitió que la gente utilizara la zona sin nuevas alteraciones, según el artículo original.
Algunas tiendas instalaron medidas de seguridad adicionales o cerraron temprano, pese a las ventas perdidas. Sus precauciones, junto con el visible despliegue policial, fueron los principales recordatorios de los disturbios del 24 de octubre, que el artículo describe como un episodio de saqueos inusualmente extenso en la historia reciente de la ciudad.
Los Mossos d’Esquadra y la Guardia Urbana de Barcelona estuvieron entre los cuerpos que participaron en la respuesta a los llamamientos a celebrar otra concentración el 31 de octubre. El operativo incluyó a más de 500 agentes de los Mossos y el apoyo de unidades de ciberdelincuencia. Las autoridades identificaron a 2.264 personas en toda Cataluña, incluidas 1.440 en Barcelona, y emitieron 181 actas, muchas relacionadas con la tenencia de objetos potencialmente peligrosos o de estupefacientes.
El artículo atribuye la respuesta no solo al número de agentes, sino también al amplio rechazo a los saqueos por parte de las escuelas, los tribunales, los medios de comunicación y los partidos políticos. Señala que el 24 de octubre fueron detenidos 73 menores y afirma que las medidas judiciales posteriores incluyeron el ingreso de cinco menores en un centro de internamiento y la libertad vigilada para otros 72.
También advierte que Barcelona no puede depender indefinidamente de grandes despliegues policiales para responder a llamamientos anónimos en las redes sociales. Según el artículo, sigue siendo importante investigar a quienes organizan las concentraciones, mientras que la preocupación de las tiendas y la dependencia de la ciudad del turismo son factores que deben tenerse en cuenta al responder a futuros disturbios.
Fuentes: La Vanguardia.