Capadocia, en Turquía, es conocida por sus variadas formaciones rocosas y sus cuevas, que, según afirma el reportaje original, fueron utilizadas por los residentes cristianos para protegerse de los atacantes árabes. La zona también recibe el nombre de Goreme, que el reportaje traduce como «oye, aquí no se puede ver».
El paisaje atrae a visitantes que realizan paseos en globo aerostático. Al parecer, cerca de un centenar de globos despegan cada mañana antes del amanecer, pero la escena también se puede observar desde tierra: desde el inflado de los globos en la oscuridad hasta su ascenso y los primeros descensos.
A medida que sale el sol, su luz llega primero a los globos que se encuentran a mayor altitud. Los quemadores rompen el silencio al calentar el aire que eleva los globos, mientras la luz cambiante y las coloridas cubiertas crean distintas vistas del paisaje.
La escena aparece en una sección de fotografía de lectores de La Vanguardia, que invita a enviar fotografías con detalles sobre dónde y cómo se tomaron, así como información sobre el fotógrafo.
Fuentes: La Vanguardia.