Unas 779 personas fueron detenidas en toda Francia durante el día y la noche del sábado 31 de octubre, según el último recuento del Ministerio del Interior publicado el domingo. El ministerio dijo que la segunda parte de la noche transcurrió «sin incidentes importantes» durante lo que fue la tercera jornada de la movilización contra el coste de la vida. Contabilizó 291 acciones en la vía pública, que reunieron a 320.000 personas, incluidas 70.000 en París, y dijo que se habían realizado 40.000 controles en todo el país.
Las cifras suponen un descenso respecto a los fines de semana anteriores. El 24 de octubre, el ministerio registró 289 acciones y 410.000 participantes, 110.000 de ellos en París, mientras que el 17 de octubre hubo 441 acciones y 550.000 personas, de nuevo con 110.000 en la capital.
En cuanto a daños y heridos, el ministerio informó de 515 incendios atendidos y 36 comercios dañados, tres de los cuales fueron saqueados, frente a 69 dañados y 24 saqueados el 24 de octubre. A las 21.00 horas del sábado, indicó que se habían practicado 565 detenciones y que 116 miembros de las fuerzas de seguridad habían resultado heridos, frente a 1.435 detenciones y 267 agentes heridos el 24 de octubre y 2.628 detenciones y 1.144 heridos el 17 de octubre. Un pasaje posterior del mismo recuento ministerial también se refería a 159 miembros de las fuerzas de seguridad heridos a lo largo del día.
Solo en la noche de Halloween, a partir de las 21.00 horas, fueron detenidas 214 personas y resultaron heridos 43 miembros de las fuerzas de seguridad, frente a 170 detenciones y 16 heridos en 2025 y 148 detenciones y 11 heridos en 2024.
El incidente más grave fue el lanzamiento de un cóctel molotov contra un gendarme móvil en la Porte de Charenton, en el distrito 12 de París. La Fiscalía de París informó de que se había abierto una investigación por «tentativa de homicidio de personas que ostentan autoridad pública», después de que el ministro del Interior, Laurent Nuñez, describiera el ataque como un «intento de asesinato» y denunciara la «violencia sin precedentes» de grupos de alborotadores. Imágenes de prensa mostraron el artefacto improvisado explotando a los pies del agente, que resultó levemente herido.
El capitán Alexandre, el gendarme quemado en el tobillo, dijo en una entrevista que el miedo queda «contenido» en ese momento. «Después, uno no hace este trabajo sin miedo, porque es lo que te permite razonar correctamente», afirmó. Describió una misión clara de mantener la línea y la preocupación, cuando el fuego empezó a propagarse, de que no fuera posible apagarlo. Añadió que los individuos implicados utilizan artefactos «cada vez más violentos y sofisticados».
Un recuento de la seguridad civil citado por Le Figaro situó en 60 el número de manifestantes heridos, todos levemente, cuatro de ellos en estado grave.
En el plano empresarial, CCI France informó de 20 comercios dañados en los márgenes de las manifestaciones del sábado, muchos menos que en los fines de semana anteriores, cuando contabilizó 2.488 afectados el 17 de octubre y 50 el 24 de octubre. La cámara dijo que la facturación de los comercios cercanos a las manifestaciones se estima ahora entre un 60% y un 80% por debajo de la de un sábado normal, y expresó su preocupación por el impacto en el atractivo de Francia y en los comerciantes locales de cara a las fiestas de fin de año.
En Marsella, cinco personas fueron detenidas el sábado por la noche tras un robo en un Foot Locker en la rue Saint-Ferréol, en la esquina con la rue Pisançon, que ya había sido saqueado el 17 de octubre. Según fuentes concordantes, la policía detuvo rápidamente a sospechosos que habían intentado forzar el almacén de la tienda, y se desplegó un helicóptero policial. Otros comercios de la ciudad resultaron dañados, entre ellos una bodega y una tienda de delicatessen en la rue Saint-Michel, cerca de La Plaine. Se limpiaron unos 750 metros cuadrados de grafitis en Marsella por la mañana, además de 400 metros cuadrados durante la noche.
En Niza, la prefectura de Alpes-Marítimos describió la noche de Halloween como tranquila en comparación con otros años, pese a algunos disparos de mortero, y se practicaron 16 detenciones, la mitad en la ciudad. Una negativa a obedecer provocó tensiones en el barrio de Zaïne, en Vallauris, donde la policía fue increpada y se movilizó un helicóptero con un potente foco. En total, 19 menores fueron devueltos a sus padres en aplicación del toque de queda.
La atención se centra ahora en la vuelta a clase del lunes tras las dos semanas de vacaciones de Todos los Santos. Pierre Sourzat, responsable de la organización Lycéens!, pidió en RMC que se bloquearan los institutos «desde el lunes», diciendo que varios serían bloqueados al día siguiente y que el grupo apoya a todos los compañeros que lo hagan. La Union syndicale lycéenne y la Union étudiante llamaron a bloquear institutos y universidades el martes y de nuevo el jueves 5 de noviembre, día de huelga interprofesional, mientras que el sindicato estudiantil Unef instó a los jóvenes a organizarse en las universidades el lunes y el martes. A principios de octubre, el Ministerio de Educación contabilizó entre 400 y 500 institutos totalmente o parcialmente cerrados, y el acceso a alrededor de 200 centros seguía perturbado en la semana previa a las vacaciones.
En su intervención en el programa 20 Heures de TF1, el candidato presidencial de Horizons, Édouard Philippe, instó a los estudiantes de instituto a «tomar la mano tendida por el Gobierno» y volver a clase, y a no «estorbar a los estudiantes de instituto que quieren estudiar». Dijo que sus reivindicaciones se habían expresado «a veces con violencia, pero no siempre y afortunadamente así» y que «en muchos aspectos estaban fundadas», y argumentó que el Gobierno, al final de su mandato y acuciado por una mala situación presupuestaria, poco podía hacer, pero aun así había dado un paso con mejoras necesarias en Parcoursup. El entorno de Emmanuel Macron dijo que había llegado el momento de volver a clase, señalando que las principales demandas de los estudiantes de instituto habían encontrado respuesta en las medidas del Gobierno, incluida una «fuerte evolución» de Parcoursup a partir de la promoción de 2027 antes de su sustitución en 2028. El presidente había recibido a las organizaciones de estudiantes de instituto en el Elíseo la semana anterior e hizo un llamamiento el jueves a una reanudación tranquila de las clases.
El alcalde socialista de París, Emmanuel Grégoire, en el programa «Grand Oral» de BFMTV-Le Figaro, dijo que se había quedado «profundamente conmocionado» por las escenas provocadas por alborotadores el 17 de octubre, hacia los que no tiene «la más mínima indulgencia», y advirtió de que «podría haber habido una tragedia» dado el número insuficiente de agentes. Describió haber observado desde la célula de crisis de la policía municipal, con acceso a todas las cámaras, cómo las concentraciones comenzaron antes de lo previsto, hacia las 11.00-11.30, con una «fisonomía» inusual, y dijo que la situación «se torció muy pronto». Una encuesta de Odoxa-Backbone Consulting para Le Figaro encontró que el 64% de los franceses quiere ahora que se detenga la movilización estudiantil y de institutos, con dos tercios de los partidarios de La France insoumise queriendo que continúe y los simpatizantes socialistas divididos al 53% frente al 47%.
Fuentes: Le Figaro.