Los votantes entrevistados en todo Estados Unidos dijeron que la asequibilidad, el presidente Donald Trump y la ofensiva de su administración contra la inmigración influyeron en sus decisiones en las elecciones de medio mandato, mientras que otros se centraron en las escuelas, los impuestos y las preocupaciones locales.
En Maine, Todd Cox, un profesional de la tecnología de 63 años que había apoyado a la senadora republicana Susan Collins en dos elecciones anteriores, votó por su rival demócrata, Troy Jackson. Dijo que le preocupaba el rumbo del país y citó la asequibilidad, la guerra en Irán y lo que describió como un desprecio por el Estado de derecho.
Maple Razsa, profesora en Waterville, dijo que le preocupaban las redadas migratorias en Portland. En un centro de votación de la ciudad, los organizadores informaron de colas de hasta 30 minutos. El reportaje también describió la formación de filas en estados clave, entre ellos Texas.
Los votantes también expresaron su apoyo a los republicanos. Un votante de Maine que prefirió no dar su nombre dijo que votó por todos los candidatos republicanos y que no estaba dispuesto a abandonar a Israel. En Georgia, el abogado David Boy dijo que votó por los republicanos a pesar de que Trump no le gusta, y explicó que dio prioridad a las escuelas, los impuestos, la fe, la integridad y un gobierno eficaz.
Otros votantes dijeron que Trump los había motivado a apoyar a los demócratas. Jason Griffin, ingeniero de Georgia, dijo que el presidente había influido en su decisión. En Iowa, Stacey, una votante independiente, dijo que apoyó a los demócratas en toda la papeleta y citó lo que llamó «promesas vacías» de los republicanos y una falta de sentido común. También señaló las presiones económicas que afrontan las familias jóvenes.
En Michigan, Sona, votante republicana, mencionó sus inquietudes sobre el aborto y los atletas transgénero en los deportes femeninos, además de los salarios y las elevadas facturas de electricidad. En New Hampshire, Rebecca Connors, votante independiente, dijo que votó mayoritariamente por los demócratas para enviarle un mensaje a Trump. También señaló el costo de vida y dijo que los funcionarios electos deberían actuar como contrapeso al presidente.
Las opiniones también estaban divididas en Alaska. John House, votante republicano, dijo que Trump había hecho mucho por el país, aunque hablaba demasiado, y descartó votar por los demócratas. Chaunice Carr, de 27 años, apoyó a Mary Peltola, candidata demócrata al Senado, y dijo que esperaba que las elecciones ayudaran a abordar la violencia y las deportaciones.
Juanita Cupa, otra votante de Peltola, dijo que el aumento de los precios había dificultado la vida. Gasta 120 dólares cada dos semanas en combustible para su camioneta y ha vuelto a vivir con sus padres. Cupa también criticó la retórica y el liderazgo de Trump. Dijo que la controversia en torno a un supuesto intento de reclutar a un candidato llamado Dan Sullivan, del que Peltola negó tener conocimiento, había generado «muchas tonterías» de ambos lados.
En las elecciones estaban en juego los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 escaños del Senado, además de 39 gobernaciones y miles de contiendas legislativas estatales. Los demócratas necesitaban una ganancia neta de tres escaños en la Cámara para obtener la mayoría y de cuatro escaños ocupados por republicanos en el Senado, además de conservar los suyos, para hacerse con el control del Senado.
Fuentes: The Guardian World.