Sofia Cotrim, creadora del proyecto de aprendizaje creativo O Mundo de Sofia, afirma que hacer cosas a mano puede ofrecer algo más que un objeto terminado. En una entrevista en el pódcast Somos Todos Malucos, explicó cómo las actividades manuales pueden animar a las personas a probar cosas nuevas, superar la frustración y centrarse en el proceso en lugar de en el resultado.
Cotrim dijo que desde niña le atraen las manualidades. Nació en Río de Janeiro y estudió en varios centros donde conoció actividades como estampar camisetas, trabajar con arcilla y recortar y pegar. Se trasladó a Portugal a los 13 años y, más adelante, estudió diseño industrial. Trabajó con fábricas de ropa y marcas de moda antes de dedicarse a otros proyectos.
O Mundo de Sofia comenzó como un programa de televisión de SIC Mulher. Cotrim trabajaba en programas de cocina, encargándose de su imagen y presentación de marca, cuando su equipo desarrolló un programa piloto inspirado en su interés por las manualidades. Actualmente, el proyecto se centra en la creatividad y el aprendizaje a través de la creación, e incluye talleres para adultos, empresas y niños.
En lugar de presentarse como alguien que simplemente enseña técnicas, Cotrim dijo que su objetivo es inspirar a la gente a experimentar con los materiales y objetos que tiene a su alrededor. Cree que muchas personas que dicen no ser creativas han perdido la confianza o esperan el momento adecuado para empezar. En su opinión, ese momento no llega por sí solo: hay que dar el primer paso, ya sea volver a pintar un taburete viejo o probar con acuarelas.
Cotrim dijo que, a medida que las personas se hacen mayores y son más conscientes de que pueden ser juzgadas, el miedo a equivocarse puede apoderarse de ellas. Eso puede impedirles probar, incluso cuando la actividad es sencilla. Anima a quienes participan a considerar los errores como parte del proceso y a volver a intentarlo, en vez de esperar un resultado perfecto de inmediato.
En los talleres, ha observado que una tarea práctica puede absorber la atención de quienes participan. Aunque las personas llevan sus teléfonos a las sesiones para adultos, dijo que a menudo los dejan sin tocar mientras se concentran en lo que están haciendo. Añadió que trabajar con las manos también puede facilitar que la gente hable entre sí.
Cotrim también organiza actividades para niños. Dijo que algunos participantes jóvenes tienen poca experiencia con herramientas como las tijeras, y que las manualidades pueden ayudarles a practicar la paciencia y a sobrellevar la espera, así como la frustración de tener que empezar de nuevo. Describió estas habilidades como útiles también fuera de las actividades manuales.
El episodio también aborda las manualidades en grupo, como el ganchillo y el collage. Cotrim dijo que observa un interés creciente en los grupos dedicados al ganchillo y a recortar y componer imágenes de revistas. Según sugirió, estas actividades ofrecen a las personas una forma accesible de crear sin la presión que pueden sentir al dibujar o al empezar desde cero.
Fuentes: Observador.