Las protestas estudiantiles contra el Gobierno albanés continuaron en Tirana el lunes 2 de noviembre, pese a una respuesta policial cada vez más contundente. Los manifestantes pidieron la dimisión del primer ministro Edi Rama, exigieron mejores condiciones de vida y protestaron contra la corrupción. Profesores universitarios se sumaron al movimiento en solidaridad dos semanas antes y apoyaron un boicot a las clases.

Las manifestaciones se celebran a diario desde mayo, pero el movimiento se tornó violento el 13 de octubre, cuando se sumaron miles de estudiantes. Los manifestantes han calificado de desproporcionada la respuesta de las autoridades y han citado el uso de cañones de agua, balas de goma y gases lacrimógenos. También han afirmado que la represión ha creado un clima de miedo.

Rama anunció nuevas medidas legislativas tras aumentar los enfrentamientos y los daños a edificios públicos y privados. Las multas propuestas podrían alcanzar los 500.000 lek, unos 5.500 euros, por ejercer violencia o saquear espacios públicos y por ocultar la propia identidad. Las medidas también podrían sancionar a cualquiera que permanezca en una multitud, lo que suscita preocupación ante la posibilidad de que se castigue a manifestantes que no hayan cometido actos violentos.

El salario bruto mensual medio de Albania es de 930 euros. Rama afirmó que las medidas se inspiraron en el modelo francés de «quien rompe, paga».

Fuentes: Le Monde.