Cynthia Nixon, la actriz nacida en Nueva York conocida por 'Sex and the City' y por una carrera en Broadway que comenzó cuando tenía 14 años, regresa en la cuarta temporada de 'The Gilded Age', que se estrena el lunes en HBO Max. El drama examina los cambios entre la clase alta durante la Edad Dorada de finales del siglo XIX, un periodo de intenso crecimiento industrial y económico.
En la serie, Nixon interpreta a Ada, quien, cuando se la presentó, dejaba que su hermana hablara por ella. Nixon dice que el personaje se ha transformado: Ada se enamoró, se casó, enviudó y heredó una fortuna. Ese dinero la ayudó a entender que su opinión importa, aunque sigue cometiendo errores. Ada usó su nuevo poder y su antigua amabilidad para chantajear al servicio y para legislar la moral mediante la prohibición del alcohol, y ha aprendido que ser una mujer con recursos conlleva responsabilidad. Según Nixon, Ada se ha dado cuenta de que es la protagonista de su propia vida después de haber pensado que vivir significaba quedarse en un segundo plano y ayudar a los demás.
En los ocho nuevos episodios, Ada comienza a separarse de Agnes: establece límites y le hace frente desde un lugar de amabilidad. Nixon lo describe como una señal de madurez poner límites a alguien a quien estabas tan atada sin tener que llorar ni gritar.
Nixon ve paralelismos inquietantes entre la Edad Dorada y el presente. Dice que los magnates que aparecen de la nada son inquietantemente reconocibles: pueden ser inteligentes, pero son extremadamente despiadados, y así es como llegaron a la cima. Los ricos de la Edad Dorada y los de hoy, sostiene, no piensan en lo que es mejor para todos; calculan solo cómo obtener más dinero y poder, y la gente se codea para acercarse a ellos. Cuando hay tanta desigualdad, con fortunas que viven en medio de la abundancia y una pobreza devastadora, dice, hay que saber que las cosas no están bien y que algo debe cambiar.
La serie da espacio a realidades como la de un hombre gay o una mujer negra sin victimizarlos y con una mirada plausible para el contexto histórico. Preguntada qué otra realidad le gustaría ver, Nixon señala las condiciones laborales de los trabajadores de fábrica. Se han visto protestas a través de George Russell, que quería detenerlas, señala, pero le gustaría ver más de ese mundo. Reconoce que el atractivo de la serie es mostrar la opulencia de los más ricos, pero le gustaría conocer la pobreza de quienes construyeron la Edad Dorada.
El reparto es enorme, con más de 30 actores. Nixon dice que hay presión al actuar en una serie tan grande, pero el reparto se cuida y se admira. Sentirse cómoda y segura es vital para darlo todo como actriz, dice, porque las mejores actuaciones surgen de ideas salvajes: pueden resultar terribles o geniales, pero lo importante es sentir la confianza de los colegas para explorar. La desventaja de ser tantos es que muchos están aislados, añade: nunca coincide con Audra McDonald, y ahora que Jack ya no trabaja en la casa de Ada, ya no ve a Ben Ahlers.
Nixon lleva seis años en la serie y dice que le encanta coincidir con actores más jóvenes con tanto potencial. Los ha visto crecer personal, profesional y artísticamente; muchos casi estaban debutando cuando empezó el rodaje, y verlos ganar confianza y talento ha sido hermoso, como ver abrirse una flor. Preguntada qué otro personaje interpretaría por un día, elige a una de las mujeres con menos escrúpulos: Bertha Russell o Enid, ahora que Enid se ha casado con Oscar, el sobrino de Ada. Ada es tan buena, dice Nixon, que sería divertido interpretar a alguien menos virtuosa.
Fuentes: La Vanguardia.