El vuelo que llevó al senador brasileño Flávio Bolsonaro y a su familia de Argentina a Estados Unidos costó 150.000 dólares, equivalentes a unos 816.000 reales brasileños. El pago lo realizó un intermediario del sector de la aviación que vive en Estados Unidos, pero se desconoce la identidad de la persona que contrató el viaje, según una investigación del programa brasileño de televisión Fantástico y declaraciones hechas a Agence France-Presse por el propietario de la empresa operadora de la aeronave.
La familia viajó a bordo de un Gulfstream G400, matrícula LV-JQW, operado por la empresa argentina Baires Fly, propiedad del empresario Luis Grande. Grande dijo que el dinero procedía de la cuenta de una empresa en un banco estadounidense y que se transfirió a un banco de Argentina. No identificó al intermediario y dijo que no sabía quién era el cliente final.
Medios estadounidenses han informado que Jason Miller, asesor del presidente Donald Trump, organizó el viaje. Flávio y su hermano, Eduardo Bolsonaro, se habían reunido con Miller en Estados Unidos cuando Flávio aún era precandidato presidencial. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, negó que el Gobierno de EE. UU. hubiera ayudado a organizar la salida de Flávio y afirmó que no tuvo participación directa en los preparativos ni en los desplazamientos.
El avión despegó de Puerto Iguazú, Argentina, cerca de la ciudad brasileña de Foz do Iguaçu, e hizo una escala en Guayaquil, Ecuador, para reabastecerse de combustible antes de continuar hacia Estados Unidos. Flávio, su esposa Fernanda y sus dos hijas llegaron el miércoles por la mañana, 28 de enero, al aeropuerto ejecutivo de Opa-Locka, en la zona de Miami.
Fantástico informó que la familia viajó a Puerto Iguazú por rutas separadas. Una versión que está siendo investigada indica que Flávio salió de Brasilia el martes 27 de enero a bordo de un avión vinculado al abogado Willer Tomaz, aterrizó cerca de Buenos Aires y continuó hasta Puerto Iguazú en otro vuelo privado. Según se informó, Fernanda y las hijas de la pareja viajaron de Brasilia a Cascavel, en Paraná, y luego fueron en furgoneta a Argentina. La oficina de Tomaz negó que Flávio o sus familiares hubieran usado un avión suyo o de empresas vinculadas a su familia para salir de Brasil.
Aunque los registros migratorios argentinos indican que Flávio entró al país por tierra, la principal hipótesis de la investigación citada en el reportaje es que llegó en avión a Puerto Iguazú y esperó allí durante horas dentro de la aeronave hasta que se reunió con él su familia. Un reportaje del diario argentino Clarín también afirmó que agentes estadounidenses tomaron el control de parte del aeropuerto de Puerto Iguazú durante la operación.
La salida de la familia de Opa-Locka fue seguida por helicópteros de la televisión estadounidense, y sus vehículos viajaron escoltados por la policía. La escolta terminó en Pembroke Pines; no se confirmó el destino final de la familia.
Flávio salió de Brasil después de que el Supremo Tribunal Federal le ordenara entregar sus pasaportes a la Policía Federal. Baires Fly no respondió a las preguntas de Fantástico. El abogado de Flávio, Frederick Wassef, dijo que la información sobre el viaje no era oficial ni estaba confirmada, y negó que Flávio hubiera huido del país.
Fuentes: G1.