Los compañeros de Ferrari Charles Leclerc y Lewis Hamilton estuvieron en el centro de una acalorada disputa tras una agresiva salida de Leclerc, un duelo con casi contacto y un corte de trazada. Hamilton, que estuvo a punto de ser sacado, se quejó por la radio del equipo de que había sido «empujado fuera por mi compañero».

Unas vueltas más tarde, los comisarios impusieron a Leclerc una sanción de cinco segundos por cortar la trazada en la primera curva. Para entonces, Leclerc ya se había escapado en aire limpio, sin exigir sus frenos, y su Ferrari iba ampliando su ventaja vuelta a vuelta. Hamilton estaba furioso y habría querido que detuvieran a su compañero. En un mensaje por radio sostuvo que los comisarios habían decidido prácticamente darle la victoria a Leclerc, y añadió que los pilotos habían acordado todos en la reunión informativa qué debía ocurrir en caso de un corte de trazada.

La ira de Hamilton no disminuyó. Tras la bandera roja por el incidente de Bottas, volvió al pit lane, apartó un scooter de un empujón y gritó: «Tenemos un problema muy, muy grande». El piloto también insistió en que le habían robado la victoria.

Fuentes: La Repubblica.