Una década de errores políticos en materia de vivienda e inmigración ha culminado en disturbios generalizados en todo Portugal, con manifestaciones significativas estallando en la plaza Rossio de Lisboa y en la Praça D. João I de Oporto. El núcleo del descontento radica en una disparidad económica marcada: entre 2015 y 2025, los precios de las viviendas aumentaron un 180%, mientras que los salarios solo subieron un 43,9%. Esta divergencia ha degradado severamente el acceso a la vivienda, afectando desproporcionadamente a los jóvenes y a la clase media.
La situación presenta una ironía aguda para el primer ministro Luís Montenegro, cuyo gobierno abanderó el apoyo a la compra de viviendas por parte de los jóvenes y el beneficio fiscal IRJ como pilares clave de su agenda. A pesar de estas iniciativas, Montenegro se ha convertido en un objetivo principal de la ira pública, atrapado en la acumulación de políticas a menudo impulsadas por objetivos electorales inmediatos en lugar de consecuencias a largo plazo. Desde 2015, Portugal ha visto cuatro estrategias principales de vivienda junto con numerosos cambios legislativos. El ex primer ministro António Costa introdujo programas de alquiler asequible y el refuerzo de la vivienda pública en 2018, seguido del plan "Mais Habitação" en 2023, que incluía el alquiler obligatorio de propiedades vacantes y restricciones a los alojamientos locales.
En 2024, la estrategia "Construir Portugal" de Montenegro ofreció exenciones del IMT y del impuesto de timbre para compradores jóvenes, junto con garantías de crédito público y un nuevo concepto de alquiler moderado. Para 2026, el gobierno anunció una reducción del IVA al 6% en la construcción de viviendas bajo condiciones específicas y prometió licencias simplificadas. Sin embargo, estas medidas han fracasado en mejorar la accesibilidad; por el contrario, continuó la aceleración de los precios. En 2025, los precios saltaron un 17,6%, frente al 9,1% de 2024, con el segundo trimestre de 2026 mostrando un aumento del 16,5% según el índice de precios de la vivienda.
Mientras los precios superaban a los salarios, la construcción se mantuvo en niveles históricamente bajos debido a cuellos de botella en las licencias, escasez de mano de obra, inversión insuficiente y baja productividad, tal como identificó el Banco de Portugal. El Fondo Monetario Internacional señaló en su informe de junio de 2026 que las medidas de apoyo gubernamental probablemente contribuyeron a precios más altos al estimular la demanda en un mercado incapaz de responder rápidamente. Esta mezcla de obstáculos burocráticos, costos crecientes y mayor demanda impulsada por la inmigración y los cambios en la estructura familiar ha agravado un problema que fermentaba desde 2015.
Los críticos argumentan que la persistencia de la crisis a pesar de los cambios de gobierno y prioridades exige medidas de emergencia excepcionales que involucren al estado, los municipios y las empresas para acelerar la construcción y reducir drásticamente los tiempos de licenciamiento. El artículo cuestiona por qué el gobierno no ha formado una coalición multipartidista con los partidos PS, Chega y Livre para lanzar un programa de emergencia de vivienda. Además, destaca la absurdidad de anunciar nuevos subsidios para la compra de vehículos eléctricos para familias desfavorecidas en medio de una profunda crisis de vivienda social, sugiriendo que el problema no es la falta de medidas, sino la insistencia en políticas que fallan en abordar las restricciones fundamentales de oferta.
Fuentes: Observador.