Lo que algunos habían llamado una «ola azul» demócrata se convirtió en una victoria arrolladora en las elecciones de mitad de mandato, según el artículo original. El resultado desplazó tanto a republicanos establecidos como a una nueva generación de candidatos respaldados por el presidente Donald Trump, pese a las dudas de Los Demócratas sobre sus posibilidades y a los temores ante la fuerza política de Trump.
Los candidatos demócratas dieron menos importancia a las referencias a lo «woke» y volvieron a centrarse en cuestiones como la atención sanitaria, el costo de vida y la vivienda. El artículo señala a James Talarico, seminarista presbiteriano en Texas, y a Adam Hamilton, pastor metodista en Kansas, como ejemplos del mensaje de justicia social que conectó con los votantes. Ambos ganaron escaños en el Senado en estados considerados tradicionalmente republicanos.
Los resultados también sugieren que las preocupaciones de clase han recuperado importancia política. El artículo afirma que una proporción cada vez mayor de estadounidenses se identifica como clase trabajadora, entre ellos más republicanos que demócratas. Sostiene que algunos votantes conservadores podrían haberse quedado en casa, mientras que los votantes latinos, negros y jóvenes regresaron al Partido Demócrata tras ocho años alejados de él.
La derrota republicana se describe como un revés para Trump. Sus políticas migratorias y las deportaciones atrajeron a su base, pero, según el artículo, los votantes se han sentido frustrados por la guerra con Irán y por el aumento de los precios del diésel y los fertilizantes tras el cierre del estrecho de Ormuz. El artículo señala al Medio Oeste, bastión del movimiento trumpista antisistema en la década de 2010, como una región especialmente afectada. También vincula las pérdidas del partido con los aranceles, que han causado trastornos a distribuidores y pequeñas empresas sin aportar las prometidas señales de reindustrialización.
La dependencia de Trump de su atractivo personal también podría haberse visto debilitada por las preocupaciones sobre presuntos casos de corrupción en torno a la Casa Blanca y las actividades de su yerno, Jared Kushner, y de su hijo mayor, Donald Trump Jr. El artículo afirma que el presidente esperaba que unos buenos resultados económicos prevalecieran sobre esas preocupaciones, pero sostiene que el crecimiento destacado en los titulares —impulsado por las inversiones de grandes empresas tecnológicas en inteligencia artificial— no ha impedido el descontento político.
Los ejecutivos del sector tecnológico apoyaron con donaciones a candidatos republicanos, pero el artículo señala una creciente oposición demócrata a la falta de regulación del sector, la resistencia local a la construcción de centros de datos y las críticas cada vez mayores a los líderes tecnológicos en Hollywood. Advierte que los resultados de las elecciones de mitad de mandato no suponen el fin de la influencia política de Trump, aunque los describe como un primer paso importante para alejarse del modelo político asociado a su presidencia.
Fuentes: La Vanguardia.