El caso de espionaje que involucra al exjefe del Servicio Federal de Inteligencia (BND), August Hanning, ha desencadenado una crisis significativa en las relaciones de inteligencia transatlánticas. Los informes indican que es posible que se le hayan proporcionado a Hanning documentos altamente sensibles, lo que ha llevado a sospechas de intento de traición contra el estado.
Este incidente recuerda un precedente importante de vergüenza para el BND que data de 1999. En ese momento, un solicitante de asilo iraquí conocido como "Curveball" proporcionó a la agencia alemana información sobre presuntos laboratorios móviles de armas biológicas bajo el régimen de Saddam Hussein. El BND transmitió estas pistas a las agencias de inteligencia de EE. UU.
En febrero de 2003, el gobierno de EE. UU. utilizó la información de "Curveball" ante el Consejo de Seguridad de la ONU para justificar un ataque contra Irak. Sin embargo, más tarde se demostró que las afirmaciones de la fuente eran falsas y el informante iraquí admitió haber mentido.
Tras las actuales acusaciones contra Hanning, los servicios de inteligencia de EE. UU. han reaccionado con una severa advertencia. Han declarado que la cooperación en curso entre sus agencias y el BND está ahora siendo puesta a prueba, lo que efectivamente coloca la asociación en espera hasta nuevos desarrollos.
Fuentes: Süddeutsche Zeitung.