En el asentamiento israelí de Efrat en Cisjordania, un cartel de campaña descolorido del Ministro de Finanzas Bezalel Smotrich da la bienvenida a los visitantes en la puerta de seguridad. La sonrisa confiada del líder de extrema derecha contrasta marcadamente con las expresiones preocupadas de los residentes tras los resultados de las elecciones legislativas del martes. Muchos colonos habían anticipado un gobierno firmemente de derecha, pero ahora están preocupados por la presencia de 19 diputados árabes en el Knesset. Smadar, una residente que solicitó anonimato, expresó su temor, declarando que ninguno de los resultados posibles parece positivo dado el nuevo panorama político.
Las elecciones resultaron en un parlamento colgado, ya que ni el bloque de Netanyahu ni la coalición de oposición de Gadi Eisenkot aseguraron los 61 escaños necesarios para formar un gobierno. Los dos ministros más partidarios de los asentamientos, Smotrich y el Ministro de Seguridad Nacional Itamar Ben Gvir, obtuvieron un total combinado de 13 escaños, significativamente menos que los 19 escaños que ostentan las listas árabes que representan a los ciudadanos palestinos de Israel. Esta disparidad ha alimentado afirmaciones entre algunos residentes de que la elección fue robada. Avid y Sara Tawil, una pareja judía ortodoxa que vive en Efrat desde hace 24 años, citaron videos que creen muestran ataques violentos de árabes contra votantes. Temen que Eisenkot forme un gobierno con partidos árabes o que se convoquen nuevas elecciones para crear una coalición de derecha más grande que los excluya.
Ofer, un amigo de los Tawil, sugirió otra posibilidad: un gobierno de unidad nacional que excluya a los partidos árabes, lo cual considera la opción menos mala. La vida en Efrat se asemeja a la de una pequeña ciudad con supermercados, escuelas y hospitales, pero también se caracteriza por vallas de seguridad, cámaras y muchos residentes que portan revólveres. Ubicado entre Jerusalén y Belén, el asentamiento ha crecido desde la década de 1980 para albergar aproximadamente a 14.000 personas. Inbal Silverman, una madre de tres hijos nacida en Efrat, advirtió que si los partidos árabes se unen al gobierno y Smotrich y Ben Gvir salen, nadie protegerá a los colonos ni permitirá que continúe la construcción en Judea y Samaria. Ella enfatizó la sensación de vivir rodeados de enemigos que quieren su muerte.
Smotrich, quien vive en un asentamiento cercano y promueve abiertamente una expansión considerada ilegal según el derecho internacional, fue el candidato más votado en Efrat, con su partido Sionismo Religioso recibiendo casi el 50% de los votos. Silverman señaló que los residentes se sienten más seguros desde que él ingresó al gobierno. Un hombre armado de un puesto de frutas cercano se unió a la conversación, declarando que, aunque se siente seguro, portar un arma proporciona seguridad adicional contra aquellos que quieren que mueran o sean desplazados. Afirmó que civiles con armas han frustrado la mayoría de los ataques terroristas en los últimos años.
Tras los resultados, Ben Gvir y Smotrich han mantenido un bajo perfil, apoyando las acusaciones del Likud sobre financiación extranjera para Ra'am, uno de los partidos árabes. Ben Gvir declaró en redes sociales que a aquellos no leales al Estado de Israel se les debe denegar el derecho a votar. Dovi Shefler, el presidente del consejo local, ve la situación desde su oficina con vistas a nuevos proyectos de construcción y carreteras que conectan asentamientos con Jerusalén. Lamentó los cambios en el cercano Belén, afirmando que se ha islamizado completamente con una mayor presencia de Hamás. Una cita del Libro de Rut en su pared sirve como lema para la comunidad: "Que prosperes en Efrata".
Las organizaciones que se oponen a la ocupación informan que el actual gobierno de extrema derecha ha acelerado la expansión de los asentamientos, creando docenas de nuevos asentamientos y desplazando forzosamente a más de 100 comunidades palestinas en Cisjordania. Shefler expresó preocupación de que si Eisenkot se convierte en primer ministro, bloqueará estos proyectos. Describió la situación como una guerra por la tierra, argumentando que después de los ataques del 7 de octubre de 2023, es crucial ocupar tierras libres para evitar que los árabes las controlen y las utilicen como bases para ataques.
Mientras los residentes afirman fomentar la coexistencia con sus vecinos palestinos, sus comentarios sugieren relaciones desiguales. Silverman admitió que después de los ataques de 2023, se dieron cuenta de su dependencia de trabajadores árabes para tareas de limpieza y servicios, notando un deseo de reemplazarlos por trabajadores chinos o indios a quienes describió como más civilizados y menos hostiles. Su esposo, Bnaya, reservista que ha servido 210 días en Líbano y Siria durante los últimos tres años, criticó las percepciones globales de los israelíes como asesinos de niños. Relató una misión en la que perdonaron a un terrorista que comía con su familia para evitar una masacre, cuestionando si Hamás muestra consideración similar hacia los israelíes.
Fuentes: El País Internacional.