Sergio Forgas, profesor de filosofía y formador de psicoterapeutas Gestalt, dice que su felicidad ha aumentado desde que cumplió 60 años. En una entrevista, el hombre de 68 años describe una búsqueda de la verdad interior marcada por la filosofía y su experiencia con la terapia.
Forgas recurre a la palabra griega «aletheia», que explica como una verdad que se revela al levantar un velo de olvido. Relaciona esa idea con la creencia, asociada a Platón, de que conocer puede significar recordar. Para él, la verdad más profunda es una conexión con el hecho de estar vivo: respirar, tener latidos y encontrar alegría en la vida.
Dice que su propio sentido de propósito surgió de casi tres décadas de enseñanza de la filosofía y de ver cómo sus alumnos reaccionaban con interés o asombro. En clase, ha explorado preguntas sobre la felicidad, la naturaleza del bien y del mal, Dios y si la vida está marcada por el azar o por un camino predeterminado.
Forgas también anima a las personas a examinarse y preguntarse cuál podría ser su misión en la vida. Su respuesta es contribuir de formas que impidan que el sufrimiento crezca en el mundo, y añade que los pequeños actos de bondad pueden tener efectos más amplios.
A los 40 años, Forgas atravesó una crisis existencial y sintió que la filosofía, por sí sola, no era suficiente. Recurrió a la terapia Gestalt existencial, que, según dice, le cambió la vida al ayudarlo a mirar más allá del intelecto y centrarse en el cuerpo, el movimiento y la danza. Dice que esa experiencia le permitió sentirse más plenamente él mismo, y que su felicidad ha aumentado desde los 60 años.
Fuentes: La Vanguardia.