El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, advirtió el lunes de que el auge de las fuerzas de extrema derecha podría provocar un retroceso de las libertades civiles y reclamó la construcción de una Europa “más fuerte, más autónoma y más unida”. Durante su intervención en el foro World in Progress, organizado por el Grupo PRISA en Barcelona, afirmó que el continente estaba entrando en un nuevo ciclo electoral y subrayó que “ningún destino está escrito”.
Sánchez describió Europa como una región sometida a un periodo de profunda incertidumbre. Al referirse a El mundo de ayer, de Stefan Zweig, contrapuso la antigua confianza del continente en la paz basada en estrechos vínculos internacionales con su actual exposición al nacionalismo y los conflictos. Identificó tres grandes amenazas: el regreso de la guerra a Europa tras los ataques de Rusia contra Ucrania, la competencia entre Estados Unidos y China y las disputas por los recursos, incluida la energía.
El presidente del Gobierno afirmó que el conflicto en Oriente Medio había generado un coste adicional de 100.000 millones de euros, afectando a los hogares europeos y perjudicando al Sur Global. Defendió la transición energética impulsada por su Gobierno, argumentando que más de la mitad de la electricidad de España procede ahora de fuentes renovables y que esto ha reducido la vulnerabilidad del país ante las perturbaciones externas.
Sánchez también destacó el comportamiento de la economía española, citando un crecimiento interanual del 2,7%, un aumento del número de trabajadores afiliados a la Seguridad Social y reducciones del déficit y de la deuda pública. Sostuvo que los Gobiernos no tienen que elegir entre el crecimiento económico y la reducción de emisiones, ni entre la creación de empleo y la consolidación fiscal, al tiempo que reducen la desigualdad mediante políticas de redistribución.
Sin embargo, reconoció que España continúa afrontando importantes presiones sociales, especialmente en relación con la vivienda y el coste de la vida. Los sindicatos han convocado una huelga general para el 11 de noviembre por estas cuestiones. Sánchez defendió la Ley de Vivienda española y criticó a los partidos políticos que se niegan a aplicarla, en un contexto marcado por las afirmaciones sobre la caída de los precios del alquiler en Barcelona durante los dos años transcurridos desde la entrada en vigor de la legislación.
El presidente del Gobierno presentó a la extrema derecha como la principal amenaza interna de la Unión Europea y la acusó de perseguir la fragmentación como un objetivo, y no simplemente como una vía para alcanzar el poder. También criticó a los partidos conservadores tradicionales que han formado alianzas con movimientos extremistas, afirmando que algunos de ellos acabaron siendo absorbidos por estos. En este contexto, declaró: “España no está gobernada desde Washington, Tel Aviv, Moscú o Buenos Aires”.
Sánchez sostuvo que la democracia y los derechos humanos requieren una defensa constante y elogió a los líderes políticos que han mantenido una barrera frente a los partidos de extrema derecha, citando a Alemania y Polonia como ejemplos. También criticó a los partidos que, a su juicio, se someten a oligarcas extranjeros o forman alianzas internacionales destinadas a debilitar Europa.
El presidente del Gobierno reclamó una regulación más firme de las tecnologías emergentes, incluida la inteligencia artificial. Afirmó que la cuestión no era una regulación excesiva, sino la necesidad de contar con normas eficaces guiadas por una visión clara del futuro. Para Sánchez, la respuesta a los desafíos actuales debe ser “más Europa” y una mayor unidad frente a los intentos de dividir el continente.
Fuentes: El País Internacional.