El Grande Oriente Lusitano (GOL), la obediencia masónica más grande de Portugal, ha condenado las respuestas punitivas a las protestas por la vivienda y ha pedido a las autoridades que distingan las manifestaciones pacíficas de las conductas que infringen la ley.

En un mensaje titulado «Por la dignidad humana, la justicia social y el respeto de los derechos fundamentales», el gran maestre del GOL, Fernando Cabecinha, afirmó que muchos ciudadanos y familias portugueses tienen dificultades para acceder a una vivienda adecuada, que describió como un derecho fundamental y una condición de la dignidad humana. También expresó su preocupación por lo que calificó de respuestas políticas e institucionales inadecuadas a la crisis.

Cabecinha advirtió que el deterioro de las condiciones de vida, la disminución del poder adquisitivo y las dificultades para acceder a bienes y servicios esenciales pueden profundizar el descontento público y la desconfianza en las instituciones. Si las personas se sienten abandonadas o ignoradas, dijo, esa sensación de injusticia podría debilitar la confianza en la democracia y ser aprovechada por fuerzas antidemocráticas y extremistas.

Instó a los dirigentes gubernamentales y a las autoridades a actuar con moderación y responsabilidad, dando prioridad al diálogo y a las soluciones justas ante las protestas sociales. Sostuvo que una sociedad democrática no debería recurrir a medidas represivas o punitivas frente a demandas pacíficas de derechos, y que, al mismo tiempo, debe exigir responsabilidades a quienes infringen la ley o vulneran los derechos de otras personas.

El GOL afirmó que toda medida de las autoridades debe ajustarse a los principios de legalidad, necesidad y proporcionalidad, y distinguir claramente entre el ejercicio legítimo de las libertades de reunión y expresión y las conductas ilícitas. Cabecinha añadió que escuchar a las personas que atraviesan dificultades y proteger a las más vulnerables son medidas esenciales para fortalecer la cohesión social y la confianza en el futuro.

Fuentes: Observador.