Andreia Galvão, miembro del Bloque de Izquierda de Portugal, ha declarado que exigir moderación a los manifestantes equivale a no comprender su estado de revuelta. Hablando en el programa matutino 'Comissão de Inquérito', Galvão abordó la crisis de vivienda en curso y las recientes intervenciones policiales en Lisboa. Argumentó que cuando el poder político solo exige contención a individuos que ya están sin hogar o no tienen nada que perder, demuestra una comprensión fundamentalmente errónea de su situación.
Galvão criticó la reacción de las autoridades, incluido el presidente Marcelo Rebelo de Sousa, ante las recientes manifestaciones. Expresó su frustración con las llamadas genéricas al 'buen sentido' y al 'diálogo', señalando que tales respuestas normalizan la violencia policial al tratar las intervenciones agresivas como algo rutinario. Según Galvão, la falta de sorpresa o una reacción enérgica por parte del liderazgo respecto a las acciones de la PSP (Policía de Seguridad Pública) contribuye a una cultura donde se acepta la fuerza a pesar de la gravedad de la crisis de vivienda.
La discusión también tocó el papel de los partidos políticos en los movimientos sociales. Si bien reconoció la necesidad del apoyo de los partidos para la seguridad y el alcance político, Galvão enfatizó que movimientos como 'Vida Justa' deben mantener su autonomía. Rechazó la noción de que la participación de un partido equivale a manipulación, argumentando en cambio que la participación ciudadana en las estructuras de poder debe normalizarse como parte de la vida cívica. Sin embargo, señaló una crisis de representación, especialmente entre las generaciones más jóvenes que sienten que los partidos existentes ya no reflejan sus intereses.
En cuanto al contexto legal específico de las protestas, Galvão destacó el debate en torno al desalojo de la activista Renata Câmara y la aplicación de las leyes de vivienda. Mantuvo que las protestas no son campamentos ilegales, sino ejercicios legítimos del derecho a manifestarse. Si bien reconoció que derogar la actual ley de alquileres es un paso positivo, insistió en que es insuficiente para abordar las transformaciones estructurales necesarias. Galvão sugirió que la movilización actual representa un momento único en la democracia portuguesa donde la gente está creando nuevas formas de comunidad y vida colectiva fuera de las estructuras partidarias tradicionales.
Finalmente, abordando el futuro del Bloque de Izquierda, Galvão admitió que el partido enfrenta un momento difícil con solo un diputado electo en comparación con su pico histórico de 19. Argumentó que las viejas formas de hacer política han terminado y que la izquierda debe reinventarse sin caer en una moderación permanente o desplazándose hacia la derecha. Cree que hay espacio para la transformación a través de una mayor organización y estructuras arraigadas, reflejando las rutinas colectivas que emergen dentro de los propios campamentos de protesta.
Fuentes: Observador.