Las lesiones cutáneas, incluido el cáncer de piel, pueden desarrollarse sin causar síntomas ni llamar la atención. Francisco Javier Melgosa Ramos, dermatólogo de la Consejería de Sanidad de la Generalitat Valenciana, afirma que conocer la propia piel y estar atento a los cambios puede ayudar a detectar lesiones sospechosas en una etapa temprana.

Recomienda adaptar los controles al riesgo individual en lugar de seguir un único calendario para todo el mundo. Las personas sin factores de riesgo conocidos deberían examinarse la piel periódicamente y pedir consejo si aparecen lesiones nuevas o señales de alerta, como sangrado sin explicación o un crecimiento rápido y persistente. Para las personas con mayor riesgo, un dermatólogo puede recomendar controles cada año o cada tres a seis meses, según sus antecedentes y el número y tipo de lesiones.

Entre los factores de riesgo se incluyen antecedentes personales o familiares de melanoma u otros cánceres de piel, muchos lunares o lunares atípicos, piel y ojos claros, tendencia a quemarse, quemaduras solares importantes, inmunosupresión y exposición prolongada a la luz solar. La radiación ultravioleta es una preocupación importante; esto incluye la exposición acumulada, las quemaduras solares durante la infancia y la adolescencia, y el uso de camas solares.

Melgosa señala la guía ABCDE para detectar cambios en los lunares: asimetría, bordes irregulares, varios colores, diámetro y, sobre todo, evolución. Un lunar que cambia de tamaño, forma o color debe ser evaluado. Otros motivos para consultar son una lesión nueva que sigue creciendo, un sangrado sin explicación, una herida que no cicatriza o una marca que se ve diferente de las demás. El cáncer de piel no siempre aparece como un lunar oscuro; las llagas o costras persistentes y las lesiones que sangran repetidamente o crecen progresivamente también requieren atención, sobre todo en zonas expuestas al sol, como la cara, las orejas, el cuero cabelludo y el dorso de las manos.

Para los controles en casa, aconseja usar buena iluminación y un espejo para examinar todo el cuerpo, tanto las marcas conocidas como las nuevas. Pedir ayuda a la pareja o a un familiar puede facilitar el proceso, y las fotografías pueden ayudar a seguir los cambios con el tiempo.

Los servicios de teledermatología, como iDermApp, pueden ofrecer una evaluación inicial basada en imágenes e información clínica y, después, indicar si se necesita una consulta presencial y con qué urgencia. Melgosa afirma que esto puede reducir la espera para obtener una primera opinión especializada y ayudar a priorizar los casos, incluidas las lesiones potencialmente malignas. No sustituye a una exploración presencial: algunas situaciones todavía requieren una evaluación directa y herramientas como la dermatoscopia.

Fuentes: La Vanguardia.