Evonik ha rechazado la oferta mejorada de BASF, de 24 euros por acción y valorada en alrededor de 11.000 millones de euros en total, y se resiste a una fusión que crearía un grupo químico con unos ingresos anuales de aproximadamente 74.000 millones de euros. El consejo de administración de Evonik sostiene que la empresa está mejor posicionada por sí sola y que únicamente está dispuesta a mantener conversaciones confidenciales con BASF.

Los dirigentes de las empresas han expuesto sus posturas en mensajes de vídeo. El director ejecutivo de BASF, Markus Kamieth, defiende la combinación, mientras que el director interino de Evonik, Claus Rettig, ha explicado los motivos para oponerse a ella. En Essen preocupa que BASF, mucho más grande, pueda absorber a Evonik.

Los últimos resultados trimestrales de Evonik han reforzado el argumento de la dirección a favor de la independencia. Los ingresos del tercer trimestre aumentaron un 13% interanual, hasta los 3.800 millones de euros, el mayor incremento en cuatro años. El beneficio operativo ajustado subió un 40%, hasta los 629 millones de euros. No obstante, la empresa registró una pérdida neta de 53 millones de euros, que incluye provisiones de 313 millones para un programa ampliado de reducción de costes. Evonik prevé nuevos ahorros hasta 2029, entre ellos la eliminación de 3.200 puestos de trabajo en todo el mundo.

Rettig mantuvo la previsión de la empresa para el conjunto del año, que contempla un beneficio operativo ajustado de entre 2.000 y 2.200 millones de euros.

Evonik se define como una empresa de productos químicos especializados, a diferencia de BASF. En sus instalaciones de Goldschmidtstraße, en Essen, ha puesto en marcha una nueva planta de siliconas especiales. La planta y un nuevo tanque de almacenamiento suponen una inversión de 52 millones de euros. Las siliconas se utilizan en productos como materiales aislantes, colchones, asientos de automóvil, adhesivos, pinturas y cosméticos. Evonik afirma que el proyecto ampliará la capacidad, acortará las rutas de transporte y mejorará la fiabilidad del suministro. Las instalaciones de Essen cuentan con unos 2.200 empleados.

La operación propuesta también tiene repercusiones para la región del Ruhr y para la Fundación RAG, propietaria de alrededor del 43% de Evonik. La fundación utiliza los rendimientos de sus activos para financiar los costes a largo plazo de la minería del carbón, incluido el bombeo de agua de las antiguas minas. La venta o el intercambio de su participación en Evonik podría generar ingresos sustanciales, mientras que una fusión podría poner en riesgo puestos de trabajo e instalaciones, especialmente en Essen.

BASF se ha comprometido a respetar los acuerdos vigentes sobre empleo y ubicaciones, pero persiste la preocupación por futuros recortes. La ministra de Economía de Renania del Norte-Westfalia, Mona Neubaur, declaró en un debate en el parlamento regional que el gobierno se opone a la adquisición y quiere que los empleados permanezcan en las instalaciones.

Fuentes: Tagesschau.