Kimi Antonelli fue coronado campeón mundial de Fórmula 1 en el Gran Premio de México, convirtiéndose en el ganador del título más joven de la historia de las carreras de Grandes Premios después de la 19.ª carrera de la temporada.
Al piloto de Mercedes le costaba ver el circuito con claridad cuando las lágrimas cubrieron su visor durante la penúltima vuelta. Perdió alrededor de dos segundos y levantó brevemente el pie del acelerador porque temía provocar un accidente.
Para la última vuelta, Antonelli había recuperado el control de sus emociones. Al hablar después de la carrera, describió con una amplia sonrisa el momento abrumador, reflejando las escenas emotivas que rodearon su histórico logro.
Fuentes: Süddeutsche Zeitung.