La representante demócrata Haley Stevens respaldó al republicano Mike Rogers en la carrera al Senado de Michigan el domingo, dos días antes de las elecciones de medio mandato, después de asistir con él a un servicio religioso en Perfecting Church, una iglesia de mayoría negra en Detroit. Stevens dijo que votaría por Rogers y sostuvo que "debemos poner al país primero", al tiempo que afirmó que no podía tolerar el odio ni apoyar a Hasan Piker, un controvertido streamer que había participado en actos de campaña del demócrata Abdul El-Sayed. Dijo que aún no había votado y que el "90%" de sus votos iría a los demócratas.

El respaldo desencadenó consecuencias inmediatas. Su jefe de gabinete, Justin German, renunció junto con "muchos miembros" de su equipo y declaró a The New York Times que estaba "profundamente entristecido" por su decisión de respaldar a Rogers en lugar de El-Sayed. Su director de comunicaciones, Logan Basch, también se marchó. Curtis Hertel, presidente del Partido Demócrata de Michigan, acusó a Stevens de haber "abandonado todo lo que dice defender". Virgie Rollins, presidenta del Caucus Negro del Partido Demócrata de Michigan, la acusó de usar a residentes negros de Michigan para un montaje político después de que Stevens hiciera el anuncio tras el servicio religioso.

Stevens insistió en que su apoyo a Rogers "no era en absoluto antimusulmán", una afirmación que se produjo cuando el presidente Donald Trump había descrito falsamente a El-Sayed como un "yihadista". El líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, reafirmó su apoyo a El-Sayed y condenó ataques que calificó de racistas, islamófobos y completamente falsos. Trump, mientras tanto, elogió a Stevens en Truth Social, describiéndola como una demócrata muy respetada con amplio apoyo, incluso entre residentes negros y judíos de Michigan, y dijo que había demostrado valentía y una lealtad notable a los residentes del estado.

La ruptura siguió a unas primarias amargas. Stevens perdió por estrecho margen ante El-Sayed en agosto, y ha criticado sus posturas sobre Israel. Las tensiones se reavivaron en torno a un anuncio de un grupo independiente de izquierda que vinculaba la ayuda estadounidense a Israel con los altos precios de los alimentos. El-Sayed dijo el sábado que su campaña no estaba detrás del anuncio y que no compartía su contenido; Stevens acogió con satisfacción la aclaración. La representante Debbie Dingell dijo que le había pedido a Stevens que no asistiera al servicio de Detroit para evitar que lo perturbara con su disputa con El-Sayed, y que el obispo había empezado a irritarse porque era un servicio religioso real. El-Sayed asistió a un servicio separado con varias figuras demócratas, incluido el representante de Carolina del Sur Jim Clyburn. Dingell dijo que Rogers "saboreó cada momento" de la división.

El impacto electoral del respaldo de Stevens es incierto. Una encuesta de CNN publicada el jueves situó a El-Sayed por delante con 49% de intenciones de voto frente al 42% de Rogers, con un 95% de votantes demócratas probables apoyando a El-Sayed.

En Alaska, la jueza federal de distrito Sharon Gleason rechazó el domingo una solicitud preventiva de la administración Trump para bloquear la certificación de una posible derrota del senador republicano Dan S. Sullivan. El Departamento de Justicia había citado el riesgo de confusión con un candidato homónimo, Daniel J. Sullivan Jr., reclutado por un consultor demócrata vinculado a la campaña de la demócrata Mary Peltola para atraer votos del titular, según una investigación de The New York Times. Peltola y funcionarios del Partido Demócrata nacional negaron cualquier conexión con la candidatura. La administración pidió al tribunal que bloqueara la certificación si los votos para el homónimo podían cambiar el resultado y luego investigara si esos votantes habían tenido la intención de votar por el senador. Gleason dijo que el gobierno no explicó cómo tal investigación podría preservar el secreto del voto, y que la intervención federal durante una elección corría el riesgo de causar la misma confusión que la administración decía querer evitar. Las autoridades electorales de Alaska se opusieron a la solicitud, señalando que la papeleta distinguía a los candidatos por nombre, afiliación partidista y el cargo del titular.

Sullivan dijo en CNN que aceptaría el resultado de la elección al Senado incluso si perdía ante Peltola. Denunció lo que llamó el desprecio de su rival y su equipo hacia los habitantes de Alaska, aunque dejó en manos de los abogados determinar si la conducta alegada constituía un delito. Trump ha exigido procesamientos, y las autoridades de Alaska y el Departamento de Justicia federal han abierto investigaciones. Sullivan concluyó instando a los habitantes de Alaska a votar y a no dejar que les roben la elección.

Con las elecciones fijadas para el martes, se esperaba que Trump pronunciara un discurso de cierre de campaña el lunes en el Reflecting Pool de Washington, según CNN, que citó a personas familiarizadas con el asunto. El presidente planeaba hablar de la reapertura de la piscina y de proyectos de renovación en la capital, al tiempo que hacía un llamamiento más amplio a los votantes. Algunos asesores le habían instado a evitar destacar esos proyectos cerca de las elecciones, ya que han suscitado críticas de que se centra en prioridades equivocadas en medio de preocupaciones por el costo de vida. Trump debía regresar a Washington tras mítines el domingo en Iowa y Kansas.

Trump también dijo a Miranda Devine, de Fox News, que podría convertirse en "Mr. Veto" si los demócratas ganan el control del Congreso, y afirmó que vetaría la legislación demócrata antes de negociar posibles compromisos. Dijo que esperaba que los republicanos mantuvieran el Congreso. En la entrevista, promocionó su historial económico, afirmando que los ingresos individuales y el empleo nunca habían sido tan altos, que las cifras de pobreza eran las mejores registradas, que el ejército estadounidense era el más fuerte y que el país estaba regresando a la producción industrial. Las encuestas citadas en la cobertura en directo sugerían que su impopularidad daba a los demócratas la oportunidad de ganar al menos una cámara.

Funcionarios y organizaciones de noticias también procuraron preparar a los votantes para posibles retrasos en los resultados. En 2024, según datos de Associated Press presentados por The New York Times, el 96% de los votos se había contado a medianoche en Carolina del Sur y el 95% en Ohio, frente al 46% en Michigan y el 33% en Maine. Para el mediodía del día siguiente, Michigan había alcanzado el 99% y Maine el 80%. En Alaska, donde los últimos colegios electorales cierran a la 1 a. m. hora del Este, se había contado el 75% para el mediodía. Márgenes ajustados, papeletas por correo que requieren verificación, normas estatales diferentes y el voto por orden de preferencia en Maine y Alaska pueden prolongar el recuento. PBS News publicó una publicación en la que explicaba que es normal no conocer todos los resultados la noche electoral y que un candidato que va por detrás al principio puede adelantarse a medida que avanza el recuento; la Casa Blanca respondió en X: "No, no es normal."

Fuentes: Le Monde International.