Los vecinos de Urda, un pequeño pueblo de la región española de Castilla-La Mancha, se movilizaron para ayudar después de que dos trenes chocaran cerca de allí la mañana del miércoles 28. El accidente dejó al menos 74 muertos y decenas de heridos, según el relato de un periodista que se desplazó a la zona.

El lugar del choque estaba a unos ocho kilómetros del pueblo. Cuando llegó el periodista, había vagones dañados a ambos lados de un terraplén. Los pasajeros que podían caminar se dirigían a los autobuses, mientras las ambulancias atendían a los heridos más graves.

Los vecinos colaboraron con la respuesta de distintas maneras. Algunos trasladaron a pasajeros heridos en sus propios coches; otros llevaron comida y agua al polideportivo municipal, donde se estaba atendiendo a las víctimas. Los empleados de un supermercado del pueblo repartieron agua y leche, prepararon sándwiches y ofrecieron fruta, embutidos, guantes y vasos desechables. Algunos suministros procedían de la tienda, mientras que otros fueron comprados por los vecinos para donarlos.

Alejo García de Blas, un vecino de 70 años, iba en bicicleta cuando oyó lo que describió como una explosión. Regresó al lugar, ayudó a retirar una valla para que pudieran pasar las ambulancias y orientó a los vehículos que iban llegando. Dijo que le impresionaron el inusual silencio tras el impacto y la cantidad de personas que acudieron a ayudar.

José Luis Díaz García, un agricultor de 69 años cuya finca está a menos de un kilómetro del lugar del accidente, también fue a ayudar. Ayudó a una pasajera embarazada y gravemente herida a reunirse con su marido. Al recordar lo sucedido, dijo que las escenas le habían dejado una impresión duradera y describió el dolor como algo que no se podía expresar con palabras.

Más tarde, en el Hospital Universitario de Toledo, las familias esperaban noticias sobre los pasajeros. Una mujer dijo que su hija de 40 años había sobrevivido con graves contusiones y varios huesos rotos, y que había sido operada. Aún no habían encontrado a la compañera de trabajo de su hija, que viajaba con ella. Otros familiares contaron que llevaban horas esperando sin recibir información sobre sus seres queridos.

Urda tiene algo más de 2.500 habitantes y está acostumbrada a recibir a grandes multitudes durante una peregrinación religiosa anual. Pero la magnitud del desastre, ocurrido cerca del pueblo, hizo que vecinos y familiares se preguntaran cómo había sucedido el choque. Al final del día, la causa seguía bajo investigación.

Fuentes: Folha Mundo.