El ministro de Transportes de España, Óscar Puente, anunció su dimisión el martes por la noche, cinco días después de un grave accidente ferroviario en Urda, Toledo. Hizo el anuncio ante la Diputación Permanente del Congreso, después de informar poco antes al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, mediante un mensaje digital.

Puente dijo que un ministro de Transportes no podía seguir en el cargo tras dos accidentes de tal gravedad en menos de un año, aunque los incidentes fueran distintos y él no tuviera responsabilidad directa en ellos. Describió su decisión como una cuestión de responsabilidad política, decencia y empatía con las víctimas.

La dimisión se produjo tras varios días de creciente presión política. El artículo presenta la decisión como un cambio de rumbo tardío que podría evitar un revés perjudicial para el Partido Socialista de cara a las elecciones del 29 de noviembre. Da un respiro a Sánchez, pero también lo priva de un escudo político.

La salida de Puente, sostiene el artículo, es un gesto de rendición de cuentas, no una admisión de culpa. Afirma que la dimisión puede contribuir a restablecer la calma pública, pero deja abierta la cuestión de si Sánchez podrá obtener rédito político de la autoridad que ese gesto podría aportar.

El artículo también señala el clima político más amplio, incluida una huelga general prevista para el 11 de noviembre por el coste de la vivienda y un acto de la Unión de Inquilinas en Madrid el 13 de noviembre. Afirma que la campaña electoral vuelve a empezar.

Fuentes: La Vanguardia.