Oscar Puente anunció su dimisión como ministro de Transportes de España después de responder durante más de cuatro horas a preguntas en el Congreso sobre el accidente ferroviario mortal de Urda, Toledo. Dijo que había decidido marcharse al conocer la magnitud del desastre, pero que esperó a que se publicaran las primeras conclusiones y a comparecer ante los parlamentarios antes de hacer pública su decisión. Puente también renunció a encabezar la lista del PSOE por Valladolid en las elecciones del 29 de noviembre.
Puente describió su salida como una decisión de «dignidad política» e invocó el ejemplo del exministro portugués Jorge Coelho, que dimitió tras el derrumbe de un puente en 2001. «La culpa no puede quedar huérfana», dijo Puente, al explicar que quería que su decisión contribuyera a devolver la dignidad a la política.
El accidente de Urda causó 69 muertos, según los informes citados en el relato. La dimisión de Puente se produjo en medio del escrutinio de su gestión del desastre y de los llamamientos a que dejara el cargo por parte de partidos de la oposición y algunos de sus aliados parlamentarios. Los informes también mencionan los accidentes ferroviarios de Adamuz y Gelida, y describen los tres incidentes como causantes de 116 muertes en total.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, elogió a Puente por hacer frente a la crisis, ofrecer explicaciones y proponer medidas antes de apartarse. Puente dijo que informó a Sánchez por WhatsApp apenas unos minutos antes de anunciar su dimisión en el Congreso. El Gobierno dijo que Puente permanecería en el cargo hasta que su salida se hiciera efectiva formalmente; entonces, Sánchez deberá decidir si nombra a un nuevo ministro de Transportes o asigna la cartera a otro miembro del gabinete.
Los líderes de la oposición sostuvieron que la dimisión de Puente no bastaba. El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, instó a Sánchez a seguir el ejemplo de su ministro, mientras que el líder de Vox, Santiago Abascal, también pidió la dimisión del presidente del Gobierno. El PP dijo que la salida de Puente llegaba demasiado tarde y acusó al Gobierno de no asumir responsabilidades.
Dirigentes socialistas defendieron la decisión de Puente, describiéndola como una asunción de responsabilidad política y elogiando su actuación durante la emergencia. Otras reacciones fueron más matizadas: Gabriel Rufián, de ERC, calificó a Puente de buen político que había afrontado el asunto, pero dijo que la atención debía centrarse en el sistema ferroviario, mientras que Mertxe Aizpurua, de EH Bildu, pidió que los investigadores determinaran qué había ocurrido antes de culpar a trabajadores concretos. Sumar y el PNV también habían pedido que Puente se marchara durante su comparecencia parlamentaria, aunque distinguieron entre la responsabilidad política y la culpa directa por el accidente.
Fuentes: La Vanguardia.