El ministro de Transportes de España, Óscar Puente, ha dimitido seis días después de que una colisión entre trenes de alta velocidad cerca de Urda causara la muerte de al menos 69 personas y dejara decenas de heridos. Anunció su decisión el martes por la noche durante una comparecencia parlamentaria sobre el accidente, al sur de Madrid.
Puente dijo que había decidido dejar el cargo inmediatamente después del desastre del 28 de octubre, pero que había mantenido esa decisión en privado. También dijo que retiraría su nombre de las listas para las elecciones legislativas anticipadas. Su dimisión se produce tras los llamamientos de partidos de la oposición y de algunos aliados del Gobierno para que abandonara el cargo.
«Un ministro de Transportes de un país como España no puede seguir en el cargo después de dos accidentes de esta gravedad en menos de un año», dijo Puente a los diputados, refiriéndose también a un accidente mortal ocurrido en Andalucía en enero. Durante la comparecencia, expuso nuevas medidas de seguridad ferroviaria y respondió a las preguntas de la oposición.
La colisión se produjo cuando un tren de alta velocidad de Renfe, operado por el Estado, chocó contra la parte trasera de un tren detenido operado por Iryo. El tren de Renfe transportaba a 397 pasajeros, mientras que el de Iryo llevaba 147 personas a bordo.
Puente dijo que se había indicado a los trenes que reanudaran la marcha después de que un problema en el sistema automático de señalización obligara a detenerlos en el tramo afectado. Describió como «inexplicable» la decisión de permitirles continuar sin restricciones de velocidad.
Grabaciones de audio publicadas por medios españoles parecen captar conversaciones entre maquinistas y un centro de control poco antes del accidente. En una grabación, un controlador indica al maquinista de Renfe que continúe a velocidad normal utilizando un sistema de señalización de respaldo. En otras, el maquinista de Iryo dice que el tren está detenido y que no puede arrancar. Las grabaciones sugieren que se informó al centro de control de que el tren de Iryo seguía detenido mientras se acercaba el de Renfe.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha dicho que las autoridades investigarán todos los detalles de la tragedia. España observó tres días de luto tras el accidente, descrito en el reportaje como uno de los peores desastres ferroviarios de la historia europea moderna y el más mortífero del país desde 2013.
Fuentes: BBC News World.