El programa Piauí de Riquezas, emitido el sábado (31), presentó la farinhada en Palmeirais, en la región Centro-Norte de Piauí. Con alrededor de 13.000 habitantes, el municipio preserva costumbres que cruzan generaciones y forman parte de su identidad local.

El proceso comienza con la cosecha de yuca. Luego, los trabajadores rurales se reúnen para pelar la raíz y continuar la producción artesanal de harina, una actividad que moviliza a familias enteras en la comunidad.

Maria Teresa Vieira, de 63 años, dijo a TV Clube que comenzó a participar en la farinhada a los 16 y ha mantenido viva la tradición anual. Señaló que la actividad es tanto una tradición como una fuente de ingresos, con la harina, la goma y la farinha de puba aportando ganancias extra, y destacó el beiju al final como la mejor parte.

El trabajo se divide entre 20 y 22 mujeres y suele durar un día completo, según el reportaje. Para hacer la tarea más liviana, las trabajadoras usan canciones y oraciones. Rosa Calixto explicó que algunas se quedan en la mañana para raspar la yuca, mientras que otras llegan en la tarde para lavar la masa y convertirla en goma para el operador del horno.

Después del lavado, la masa de yuca se prensa para eliminar el agua y luego se pasa por una prensa para quitar el líquido restante. Después se cierne y se amasa a mano para eliminar las fibras y mantener los granos uniformes antes de ir al horno.

Un productor rural conocido como "Caba da Roça" dijo que el proceso suaviza las manos, en contraste con el trabajo de campo de cosechar yuca. Durante el tostado, la masa debe removerse continuamente para que pierda humedad y alcance el punto ideal.

La masa restante se usa para hacer beiju de coco babaçu servido sobre una hoja de banano. Una trabajadora explicó que la hoja se coloca en el horno caliente para evitar que se pegue y ayudar a voltear el beiju y llevarlo al punto correcto.

Fuentes: G1.