Los drones rusos están obligando a los residentes a abandonar el Donbás ucraniano, y Kramatorsk es una de las ciudades que afrontan un peligro persistente. La ciudad, descrita en el reportaje como un lugar que en otro tiempo fue hogar de millones de personas, ahora tiene unos 69.000 habitantes que buscan refugio de los ataques con drones.

Una unidad policial especializada de Kramatorsk intenta contrarrestar las aeronaves. Sus cazadores de drones usan escopetas para derribar los aparatos voladores. Un integrante de la unidad, identificado como Denys, dijo que ya no quedaban zonas seguras en la ciudad.

Fuentes: Der Spiegel.