Perú podría avanzar hacia la prohibición de las corridas de toros mediante un proyecto de ley presentado por la congresista Azucena Isla Rojas a finales de octubre. La propuesta modificaría la ley de protección y bienestar animal del país, que actualmente excluye de su ámbito las corridas de toros por motivos culturales.
El proyecto revisaría el artículo 22 de la Ley n.º 30407 para incluir las corridas de toros, las peleas de gallos y espectáculos similares en la prohibición cuando impliquen crueldad, sufrimiento innecesario, lesiones o la muerte de un animal. Eliminaría la exención que ha impedido que la ley se aplique a las corridas de toros.
Las corridas de toros están arraigadas en todo Perú, donde se celebran cientos de eventos cada año. El país cuenta con unas 200 plazas de toros, y entre los eventos más importantes está la Feria del Señor de los Milagros de Lima, que se celebra en la capital desde hace ocho décadas. Las tradiciones relacionadas con los toros también forman parte de la vida cultural de las comunidades andinas.
En febrero de 2020, el Tribunal Constitucional de Perú rechazó un intento anterior de prohibir las corridas de toros. El tribunal señaló que la ley no permitía adoptar una medida de ese tipo. Más tarde ese año, el concejo municipal de Lima aprobó una moción simbólica que establecía como objetivo de interés público la ausencia de crueldad hacia los animales, pero esta no tenía fuerza normativa.
La propuesta podría recibir apoyo más allá del partido de Rojas, que ocupa cerca de una cuarta parte de los escaños parlamentarios, pero no cuenta con mayoría. Según el informe, congresistas de otros partidos de izquierda también podrían respaldarla. Hasta ahora no se ha informado de ninguna votación.
El proyecto se presenta en un contexto de creciente oposición a la crueldad hacia los animales entre los jóvenes de las grandes ciudades, en particular Lima. La fuente también señala que Colombia aprobó en 2024 una prohibición de las corridas de toros, que entrará en vigor el 1 de enero de 2027, mientras que otros países y jurisdicciones de la región han impuesto restricciones o han puesto fin a las corridas en las que se mata al toro.
Fuentes: Le Figaro.