En el extremo norte de Honshu, la principal isla de Japón, la Península de Shimokita se curva alrededor de la Bahía de Mutsu. En el interior se alza el Monte Osore, u Osorezan, uno de los lugares más sagrados del país y un sitio asociado desde hace mucho tiempo con el Inframundo y el infierno.

El austero paisaje volcánico de la montaña ayuda a explicar su reputación. El terreno gris y negro, los vapores sulfurosos y los arroyos ricos en minerales crean un entorno severo. El Sanzu, un arroyo amarillento producido por su alto contenido mineral, es considerado tradicionalmente la ruta hacia el más allá. Cerca de sus orillas se encuentra Bodai, un templo budista que atrae a miles de peregrinos cada año.

Según las creencias tradicionales, el santuario es un lugar donde las personas pueden comunicarse con los muertos, especialmente con sus antepasados. Las familias viajan a Osorezan en busca de una conexión con familiares fallecidos, que siguen ocupando un lugar importante en las tradiciones domésticas japonesas mediante altares, fotografías, ofrendas y oraciones.

Las mujeres que actúan como intermediarias son conocidas como Itako. Son médiums ciegas que, después de someterse a una exigente formación mística, pueden comunicarse, según se cree, con los muertos y ofrecer atisbos del futuro. Su presencia ha convertido al monte Osore en un destino para las familias que buscan contactar con parientes fallecidos.

A pesar de su terreno difícil, los visitantes pueden atravesar partes de la zona utilizando instalaciones construidas sobre arroyos sulfurosos. Algunos peregrinos se quedan varios días en el monasterio, que ofrece alojamiento básico y comidas vegetarianas sin alcohol. Caminan entre los pequeños montones de piedras asociados con las figuras de Jizo, seres protectores cubiertos con telas blancas.

La península de Shimokita tiene un clima extremo. Las temperaturas estivales pueden ser intensas, mientras que el frío invernal provoca el cierre del santuario. Por ello, los peregrinos se apresuran a visitarlo antes de las primeras nevadas de noviembre.

El monte Osore se encuentra a unos 440 kilómetros de Sendai. Una combinación de trenes y autobuses permite realizar el trayecto en algo más de cinco horas, y los viajeros pueden reducir los costes ferroviarios con un Japan Rail Pass adquirido antes de viajar a Japón.

Fuentes: La Vanguardia.