Ocho meses después del inicio del conflicto que involucra a Irán, el Estrecho de Ormuz presenta una paradoja compleja: es simultáneamente más poroso y más peligroso que nunca. Si bien el volumen de petróleo crudo, gas natural y derivados que salen del Golfo Pérsico ha crecido exponencialmente, los ataques contra petroleros y buques metaneros también han aumentado significativamente. En consecuencia, los precios del mercado están reaccionando más a este peligro incrementado y a las negociaciones estancadas que al flujo real de embarcaciones a través de una vía acuática que anteriormente manejaba una quinta parte del consumo mundial de combustibles fósiles. El petróleo crudo cerró la sesión del viernes cerca de los 118 dólares por barril, marcando su nivel más alto en seis meses.
Los analistas de Eurasia Group, Henning Gloystein y Gregory Brew, señalan que, a pesar de que la producción en Oriente Medio ha vuelto a niveles previos a la guerra, el riesgo de una nueva escalada entre Irán y Estados Unidos, junto con nuevos ataques de los hutíes contra infraestructura saudí, sigue siendo significativo. Proyectan que los precios se mantendrán en un rango de 110 a 125 dólares por barril para el resto de 2026, especialmente si el presidente estadounidense Donald Trump cumple con sus amenazas de atacar a Irán tras las próximas elecciones legislativas de mitad de mandato.
Hamad Hussain, economista senior de Capital Economics, identifica tres impulsores principales que mantienen los precios elevados a pesar del retorno de los flujos comerciales. Primero, las reservas estratégicas de crudo occidentales se han agotado después de meses de retiros para enfriar mercados sobrecalentados. Segundo, China ha reanudado compras agresivas tras depender de sus propios inventarios cuando las importaciones estaban bloqueadas. Tercero, existe un riesgo persistente de nuevos ataques con misiles de Estados Unidos e Israel contra Irán. Hussain argumenta que estos factores empujan las valoraciones por encima de lo que los fundamentos de oferta y demanda justificarían por sí solos.
Octubre marcó el mes peor registrado en la historia para incidentes marítimos en la región. Según las Operaciones Marítimas Comerciales del Reino Unido (UKMTO), 33 buques mercantes fueron atacados o impactados dentro del estrecho o en el Golfo Pérsico más amplio, promediando más de uno por día. Esto contrasta marcadamente con abril a junio, cuando los ataques mensuales no alcanzaron los diez. Desde el 1 de marzo, un total de 133 barcos han sido objetivo, incluidos 12 inutilizados por fuerzas estadounidenses que aplican bloqueos en puertos iraníes.
La violencia en Ormuz es parte de una espiral global más amplia de conflicto marítimo. Solo en 2026, al menos 224 buques mercantes han sido atacados por fuerzas militares en tres mares. Más allá del Golfo, los puntos calientes incluyen el Mar Negro, donde Rusia ataca barcos de granos y Ucrania golpea petroleros vinculados a Moscú, y el Mar Rojo, donde los hutíes han reanudado los disparos contra buques vinculados a Arabia Saudita.
Los ataques en Ormuz se concentran cada vez más en el transporte de energía; los informes de inteligencia de Windward indican que el 87% de las embarcaciones objetivo de Irán entre julio y septiembre estaban relacionadas con la energía. El alcance de estos ataques se ha expandido más allá de la salida del estrecho hasta el corazón del Golfo Pérsico, llegando a menos de 95 kilómetros de Catar y cerca del puerto saudí de Al Yubail. Además, un ataque con dron el 11 de noviembre en la rada de Sohar en el Golfo de Omán impactó un petrolero, dejando a dos marineros indios desaparecidos.
Martin Kelly de Orbital Risk Intelligence describe las tácticas de Irán como "casi diarias o múltiples ataques por día", destinadas a impedir el paso y disuadir a otros operadores. Los números de tránsito fluctúan salvajemente; mientras que Estados Unidos reportó más de 40 barcos cruzando el 16 de octubre, Windward contó solo 14 cinco días después. Aunque bancos de inversión como JP Morgan y Goldman Sachs señalaron recientemente que las arterias de exportación fluyen nuevamente a niveles previos a la guerra de 23 millones de barriles por día, casi 500 barcos esperaban cruzar el estrecho la semana pasada según JMIC.
El costo de atravesar Ormuz ha aumentado debido a mayores gastos de transporte y primas de seguros de riesgo de guerra. Francesco Sassi, profesor de energía en la Universidad de Oslo, señala que solo las empresas del Golfo propiedad del estado o los grandes operadores internacionales pueden permitirse estos costos. Antes de la guerra, el seguro de riesgo de guerra para cruzar el estrecho era aproximadamente el 0,25% del valor de una embarcación. A finales de agosto, esto había aumentado entre el 3% y el 8%. Para un petrolero valorado en 135 millones de euros, esto se traduce en un costo adicional de 4 a 11 millones de euros por viaje, en comparación con aproximadamente 340.000 euros antes del conflicto.
Las tarifas fletantes también han disparado. Kpler estima que transportar crudo desde el Golfo Pérsico hasta China ahora cuesta unos 24 dólares por barril, lo que representa una cuarta parte del precio del petróleo, frente al 5% antes de la guerra. Incluso los barcos que cargan en el Golfo de Omán sin cruzar el estrecho pagan alrededor de 12 dólares por barril debido a la exposición a ataques. Jakob P. Larsen, director de seguridad de Bimco, explica que hay menos armadores y tripulaciones dispuestos a operar en zonas de alta amenaza, lo que eleva los costos fletantes ya que cada operador evalúa individualmente su tolerancia al riesgo.
Fuentes: El País Internacional.